Hay un mundo lejano que pone en jaque cualquier idea que tengamos sobre el paso del tiempo, y se llama HD 80606 b. Situado a unos 190 años luz de la Tierra, este planeta se mueve siguiendo una órbita que desafía por completo el sentido común. Cada 111 días se acerca a menos de 4,5 millones de kilómetros de la superficie de su estrella. Para poner las cosas en perspectiva, la Tierra orbita el Sol a una distancia media de 149,6 millones de kilómetros. Estudiar su comportamiento permite imaginar cómo serían los ciclos de luz y oscuridad, sus particulares días, en algunos de los entornos más brutales que se conocen.
Cuando la gravedad frena la rotación
La mayoría de los exoplanetas gigantes que se han descubierto muy pegados a sus estrellas viven bajo el peso de fuerzas gravitatorias enormes. Con el tiempo, esas fuerzas funcionan como una especie de freno que va reduciendo poco a poco la velocidad a la que giran. El desenlace habitual es lo que se conoce como acoplamiento por marea. El planeta acaba mostrando siempre la misma cara a su estrella, del mismo modo que la Luna nos enseña siempre el mismo lado. Cuando esto ocurre, el período de rotación coincide con el orbital. Una cara viviría entonces un día eterno, mientras que la opuesta quedaría atrapada en una noche que no termina nunca.
Pero la naturaleza no siempre sigue caminos tan sencillos. HD 80606 b parece encontrarse en un punto intermedio, algo raro. Las mareas han ralentizado su giro, sí, pero su órbita es tan excéntrica que probablemente le ha impedido llegar al bloqueo total.
Una órbita más propia de un cometa
La excentricidad orbital de este planeta es tan marcada que muchos la comparan con la trayectoria de un cometa antes que con la de un gigante gaseoso. Durante buena parte de su año permanece lejísimos de su estrella, casi perdido en el frío. Pero cuando se aproxima, en el llamado periastro, lo hace lanzado a una velocidad tremenda. Cada acercamiento lo comprime y lo estira, liberando energía en forma de calor y modificando despacio su rotación. La atmósfera también reacciona de manera espectacular. En cuestión de horas, la temperatura puede dispararse varios cientos de grados.
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Imagen: agenciasinc.es
