El Tribunal Supremo confirma la condena a una macrotrama que fingía mover oro y en realidad enviaba sal y cúrcuma entre Vigo y Portugal
El fraude del IVA de hidrocarburos ha vuelto a los tribunales con un caso que roza lo surrealista. Una red declaraba operaciones millonarias con oro, plata y otros metales preciosos, pero dentro de aquellos paquetes que supuestamente cruzaban la frontera entre España y Portugal viajaban cosas mucho menos brillantes. Sal, cúrcuma, manganeso, hierro, cromo, níquel, cobre y zinc. Nada de lingotes, nada de metales de valor. El Tribunal Supremo acaba de poner el punto final judicial rechazando los recursos y confirmando la condena que ya había dictado la Audiencia Nacional.
Oro parece, cúrcuma es
La mecánica era ingeniosa dentro de su tosquedad. Una empresa española declaraba que compraba metales preciosos y luego los vendía a una compañía portuguesa. Al tratarse de una entrega intracomunitaria, la operación se facturaba sin IVA. La mercancía volvía a España y el circuito arrancaba de nuevo. El problema estaba dentro de las cajas. La investigación descubrió que en lugar del oro o la plata que figuraban en las facturas había sustancias corrientes. El recorrido siempre era el mismo, de Vigo a Portugal, de Portugal de vuelta a Vigo y después a Valencia. Una de las sociedades centrales, Ital Refining, enviaba paquetes a empresas creadas en Portugal y desde allí se reenviaban a Vigo el mismo día o al siguiente.
¿Por qué molestarse en fingir la venta de oro? Porque servía como herramienta contable. Las supuestas compras generaban IVA soportado deducible, que luego se usaba para reducir lo que había que ingresar a Hacienda. La Audiencia Nacional calculó que este truco dejó de ingresar 2,46 millones de euros en 2015 y 19,55 millones en 2016. Otra de las sociedades principales, Meridium Petroleum, acumuló más de 718.000 euros de cuota defraudada solo en 2016. Todo encaja con una variante del clásico fraude carrusel, con sociedades interpuestas, facturas que circulan y un impuesto que termina convertido en beneficio privado.
La gasolina y el rastro del dinero
El otro brazo del entramado eran los hidrocarburos. La organización usaba sociedades interpuestas para comercializar carburantes. Repercutían el IVA al siguiente comprador y no lo ingresaban en Hacienda. Ese 21 por ciento se convertía en margen comercial. Cuando una sociedad quedaba inutilizada, aparecía otra, cambiaban de nombre como si fueran cromos. En el caso Gold Petroleum se detectaron más de 31,6 millones de IVA no ingresado en solo tres años. El fraude de Petrolois, la gasolinera de Xàtiva, alcanzó 15,79 millones entre 2017 y 2018. Parte de ese dinero acabó en vehículos, inmuebles, joyas, criptomonedas y transferencias internacionales, solo en cripto se identificaron operaciones por 1,9 millones.
Vigo fue pieza clave del tablero. Entre los acusados había varias personas domiciliadas en la ciudad y su entorno, y se falsearon 200 productos bancarios para mover unos 100 millones de euros. La arquitectura Vigo, Portugal y Valencia dificultaba el rastreo sin salir de la península. La operación policial se bautizó como Burlao y se suma a otra macroinvestigación, Pamplinas Stars, donde la Agencia Tributaria calcula que 38 sociedades defraudaron más de 300 millones de euros en un solo año. La sentencia original llegó en 2021 y ahora el Supremo mantiene el núcleo de la condena. Los 20 condenados de Meridium Petroleum suman unos 33 años de cárcel por delitos contra la Hacienda Pública, falsedad mercantil y blanqueo, aunque el agujero en las cuentas públicas ronda ya los 23 millones de euros.
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Imagen: xataka.com
