El puente japonés que se quedó sin río: la increíble historia del Sol Naciente

El puente que sobrevivió al huracán Mitch pero se quedó sin río debajo: la increíble historia del Sol Naciente en Honduras

by Tecnoandroid
El puente japonés que se quedó sin río: la increíble historia del Sol Naciente - Puente Sol Naciente

En la ciudad hondureña de Choluteca hay un puente a prueba de huracanes que tiene una de esas historias que parecen sacadas de un guion imposible. Se llama Nuevo Puente de Choluteca, aunque casi todos lo conocen como Puente Sol Naciente, y fue levantado a finales de los años 90 para aliviar el tráfico que entraba a la ciudad por la vieja estructura. Ese nombre tan japonés no es un capricho. De Japón vino el dinero y también la empresa que lo construyó. Y sí, hubo un momento en que este puente se quedó, casi por arte de magia, sin río debajo.

Con un diseño de viga cajón acartelada en hormigón pretensado y 484 metros de longitud, el Sol Naciente es el puente más largo de Honduras y, además, el mayor levantado por una firma japonesa en toda Latinoamérica. La estructura mezcla materiales según lo que necesita cada parte. Los pilares y los estribos son de hormigón armado, mientras que la superficie por donde pasan los coches es de hormigón pretensado. Se apoya sobre ocho pilares y mide 12 metros de ancho, aceras incluidas. Por allí pasa nada menos que la gran carretera Panamericana.

Un puente pensado para resistir lo peor

Honduras es una zona golpeada históricamente por los huracanes, así que la resistencia a estos fenómenos siempre ha estado entre los requisitos básicos a la hora de construir cualquier cosa. No era algo nuevo. El puente original, el Puente Carías, es una estructura colgante de 300 metros levantada en los años 30 por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos. Décadas más tarde llegaría el Huracán Mitch para poner a prueba todo. Y lo aguantó.

En 1996, cuando el puente antiguo ya se había quedado pequeño para el tráfico que cruzaba la ciudad, el gobierno hondureño decidió construir un segundo puente sobre el río Choluteca. La elegida para la obra fue la compañía japonesa Hazama Ando Corporation. Los trabajos terminaron en 1998, justo a tiempo para su primera y definitiva prueba de fuego.

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Y entonces apareció el Mitch

El 26 de octubre de 1998 entró en escena el Huracán Mitch, con vientos de hasta 290 km/h. Alcanzó la categoría 5 y tocó tierra en Honduras dos días después. El impacto fue devastador. Más de 5.000 personas fallecidas solo en ese país, pérdidas económicas superiores a los 3.700 millones de euros y más de medio millón de deslizamientos de tierra que dañaron el 70% de la red vial hondureña.

De los 75 puentes que el Mitch destruyó en Honduras, el nuevo puente de Choluteca quedó prácticamente intacto. Lo que no aguantó tan bien fue todo lo demás. Las carreteras que lo conectaban quedaron destrozadas y el río se desvió bastante. Resultado: el puente estaba perfecto, pero ni tenía accesos ni servía para cruzar nada, porque el agua se había movido de su cauce.

Durante varios años fue, literalmente, un puente inútil. La reconstrucción llegó con una segunda donación de Japón, esta vez pensada específicamente para reparar los daños. El proyecto restauró los accesos al Sol Naciente y al cercano puente Iztoca, en la carretera de circunvalación de Choluteca, devolviendo la conexión con el resto de la red vial. Hoy sigue operativo como cruce principal de la carretera CA-1 entre los departamentos de Choluteca y Valle, después de haber pasado años suspendido sobre tierra seca porque el entorno que lo rodeaba había cambiado por completo.

Fuente
Imagen: xataka.com

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