China multiplica en secreto sus silos nucleares: cientos bajo el desierto

China entierra su nueva estrategia atómica: cientos de silos en el desierto revelan la mayor expansión nuclear de su historia

by Tecnoandroid
China multiplica en secreto sus silos nucleares: cientos bajo el desierto - silos nucleares China

Durante la Guerra Fría, tanto Estados Unidos como la Unión Soviética entendieron algo fundamental sobre el arsenal nuclear: la mejor manera de evitar un enfrentamiento atómico era convencer al rival de que jamás podría destruir todas las armas de un único golpe. Medio siglo después, la aparición de cientos de agujeros en los desiertos del oeste de China apunta a que Pekín ha llegado exactamente a la misma conclusión. La revolución no está en los cielos ni en el mar, sino bajo tierra.

Buena parte de la atención sobre el poder militar chino se ha centrado en cazas furtivos, portaaviones y misiles hipersónicos. Pero el cambio más profundo ha ocurrido lejos de los focos. Imágenes por satélite han mostrado la construcción de centenares de nuevos silos para misiles nucleares, algo que numerosos analistas consideran la mayor expansión estratégica en la historia del país.

Los desiertos que cambiaron la estrategia de Pekín

El punto de inflexión llegó en 2021, cuando investigadores de inteligencia de fuentes abiertas detectaron enormes campos de silos cerca de Yumen, Hami y Ordos. Solo esas tres zonas suman alrededor de 320 nuevas instalaciones, una cifra insólita para un país que históricamente mantenía un arsenal reducido. Washington cree que todos esos silos acabarán albergando misiles, aunque otros expertos sostienen que algunos podrían quedarse vacíos, precisamente para complicarle al adversario saber cuáles contienen armas reales y cuáles son señuelos.

El giro de filosofía es evidente. Durante décadas, la disuasión nuclear china se basó en disponer de pocos misiles capaces de garantizar una represalia. Ahora el planteamiento es otro: más cabezas, más dispersión y una estructura mucho más difícil de destruir en un primer ataque. La mezcla de silos endurecidos, lanzadores móviles y nuevas tecnologías busca que, incluso tras un golpe masivo, Pekín conserve capacidad de respuesta.

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Una tríada completa y cada vez más difícil de interceptar

La evolución tecnológica acompaña el cambio doctrinal. Los antiguos DF-5, de combustible líquido, siguen en servicio, pero el protagonismo ha pasado a la familia DF-31 y sobre todo al DF-41, que usa combustible sólido, se desplaza en grandes vehículos y puede entrar en acción muchísimo más rápido. Varias versiones incorporan cabezas nucleares múltiples independientes, capaces de golpear varios objetivos con un solo misil.

Y no queda ahí. China refuerza su componente naval con los submarinos Type 094 y los futuros Type 096, armados con misiles JL-2 y el más avanzado JL-3. En paralelo avanza el bombardero furtivo H-20, pieza que completaría una tríada nuclear plenamente operativa, capaz de lanzar desde tierra, mar y aire. A todo esto se añaden vehículos hipersónicos de planeo y el nuevo DF-61, pensado para dificultar cualquier interceptación.

El Pentágono calcula que Pekín ya supera las 600 cabezas operativas y que podría rebasar las 1.000 antes de 2030. Más que la cifra, impresiona la velocidad. Los silos que fueron apareciendo en silencio en el desierto son la prueba física de que la revolución militar más relevante de China quizá no haya sucedido en el aire ni en el mar.

Fuente
Imagen: xataka.com

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