Netflix tiene motivos de sobra para frotarse las manos, porque su último estreno está arrasando. La plataforma lanzó el pasado 30 de julio la serie ‘Bomba en el Pan Am 103’, una producción de apenas seis capítulos basada en hechos reales, y trágicos, que en solo cuatro días logró colarse en la tercera posición del top 10 de series en inglés a nivel global. En menos de una semana, la miniserie acumuló cinco millones de visualizaciones.
Un vistazo rápido a la ficción. Se estrenó en BBC One en mayo del año pasado y aterrizó en el catálogo hace apenas unos días. La creó Jonathan Lee y la dirigió Michael Keillor. El reparto lo forman nombres como Connor Swindells, Patrick J. Adams, Peter Mullan, Merritt Wever y Lauren Lyle. Un elenco sólido para contar una historia que, por desgracia, no es invención de nadie.
Qué hay detrás de esta historia real
El 21 de diciembre de 1988, el vuelo 103 de Pan Am cubría la ruta Frankfurt, Londres, Nueva York, Detroit. El tramo transatlántico lo hacía un Boeing 747 que despegó de Heathrow poco después de las seis y media de la tarde. Treinta y ocho minutos más tarde estalló a 31.000 pies sobre Lockerbie, un pequeño pueblo del sur de Escocia, y se desintegró en el aire.
Murieron 270 personas. 259 iban a bordo y otras 11 estaban en tierra, sobre quienes cayeron los restos del avión. La causa fue una bomba de unos 450 gramos de Semtex escondida dentro de un radiocasete, metido a su vez en una maleta que viajaba en bodega sin ningún pasajero asociado. Un detalle que, con el tiempo, terminaría cambiando las reglas de la aviación.
Por qué el caso vuelve a los tribunales
La razón por la que este true crime regresa a escena tiene nombre propio. Abu Agila Masud, acusado de construir la bomba, lleva bajo custodia estadounidense desde diciembre de 2022 y su juicio está previsto para finales de agosto. Masud sostiene que la confesión que lo incrimina es falsa y que la hizo bajo coacción, aunque la jueza acaba de admitirla como prueba.
Antes que él, otros dos libios pasaron por un tribunal. Abdelbaset al-Megrahi y Lamin Khalifah Fhimah fueron acusados en 1991, pero Gadafi se negó a entregarlos a la justicia escocesa o estadounidense y propuso juzgarlos en un país neutral. Tras años de sanciones de la ONU y de negociaciones, Londres y Washington aceptaron y Libia los entregó en 1999.
El juicio se celebró entre mayo de 2000 y enero de 2001 en Camp Zeist, una antigua base aérea de Países Bajos. Un tribunal escocés aplicando ley escocesa en suelo holandés, una rareza jurídica de manual. Megrahi fue condenado a cadena perpetua, aunque salió en 2009 por razones humanitarias con un cáncer de próstata terminal. Murió en 2012 en Trípoli, su ciudad de origen, sin dejar de proclamarse inocente. Fhimah fue absuelto.
La serie llega después del estreno de ‘Lockerbie: A Search for Truth’, protagonizada por Colin Firth, que cuenta lo mismo desde el punto de vista de Jim Swire, un padre que perdió a su hija en el atentado y ha cuestionado desde entonces la versión oficial.
Y algo más. El atentado fue el origen de la generalización del emparejamiento positivo entre pasajero y equipaje, es decir, que una maleta facturada no vuele si su dueño no embarca. La Aviation Security Improvement Act de 1990 recogió las recomendaciones de la comisión presidencial creada tras el ataque, y en 1991 se firmó en Montreal el convenio que obliga a marcar los explosivos plásticos en fabricación con sustancias que los hagan detectables. Pan Am cerró en diciembre de 1991, tres años después del atentado.
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Imagen: xataka.com
