Los libros escritos con IA se han multiplicado en Amazon hasta un punto que empieza a pesar sobre quienes ni siquiera tocan estas herramientas. Un estudio firmado por investigadores de Stony Brook, Columbia Law School y la Universidad de Michigan ha puesto números a algo que muchos autores intuían desde hace tiempo. Analizaron 14.419 libros de ficción autopublicados entre enero de 2023 y marzo de 2026, cruzando cada texto con un detector automático y con datos diarios de ventas hasta junio de este año.
La versión que ha circulado estos días por X y Substack suena rotunda: los libros con más contenido generado venden más y ganan más, mientras los autores humanos caen. El problema es que esa lectura recoge solo una parte de lo que dice el trabajo.
Lo que dicen realmente los números
Los investigadores no dividen el mundo en libros con IA y sin IA. Miden qué porcentaje del texto reconoce el algoritmo como generado y arman tres franjas: sin rastro alguno, con IA ligera (hasta el 25 por ciento del texto) y con IA sustancial (más del 25 por ciento). Esa banda intermedia es la del autor que usa la máquina para corregir frases raras, reescribir un párrafo demasiado recargado o pulir el ritmo de un capítulo, pero que no delega el libro entero.
Aquí está el matiz interesante. Los títulos con IA ligera se comportan casi igual que los escritos a mano. Son el 17,1 por ciento del catálogo y se llevan el 16,2 por ciento de las ventas y de los ingresos, una proporción casi calcada. El castigo del mercado recae sobre todo en la banda sustancial: el 20 por ciento del catálogo se queda con apenas el 12,1 por ciento de las ventas y el 11,3 por ciento de los ingresos. Y entre los más vendidos, ese nivel baja hasta el 10 por ciento. Dicho de otro modo, un libro escrito casi por completo por una máquina vende de media peor que uno humano.
El verdadero problema es el volumen
Lo que preocupa no es tanto la calidad como la saturación. Entre 2023 y 2026 el catálogo publicado se ha multiplicado por 38 y los títulos con ventas por 19, pero los ingresos del mercado solo han crecido nueve veces. Demasiados libros peleando por un pastel que no crece al mismo ritmo, y eso hunde los ingresos medios por título. Los autores sin IA ganan menos por libro en siete de ocho géneros comparando 2023 con 2025. Solo se salva la fantasía y el terror sobrenatural, justo donde menos ha entrado la IA sustancial.
Hay excepciones que conviene no ignorar. Un grupo reducido de títulos con IA sustancial sí vende bastante y sigue creciendo: su cuota en el Top 25 por género pasó de casi cero a superar el 30 por ciento de las nuevas llegadas en poco más de tres años. Los quince autores que más facturan con este método superaron el millón de dólares (alrededor de 920.000 euros) sumando varios títulos.
El estudio tiene límites claros. Habla solo de ficción autopublicada en Kindle Direct Publishing y en inglés. Queda fuera la no ficción, el circuito de las editoriales tradicionales y cualquier mercado no anglosajón, el español incluido. Los propios firmantes avisan de que sus comparaciones son observacionales, no causales, y de que el detector usado, Pangram, tiene un margen de error pequeño pero real.
El aviso final apunta lejos de los libros. Las mismas condiciones (coste de entrada casi nulo, descubrimiento por rankings compartidos, ninguna obligación de declarar si un texto lleva IA) se repiten en la música, los bancos de imágenes y la escritura corta. Si el patrón se traslada ahí, la pregunta deja de ser cuánto vende la IA y pasa a ser cuánto deja de ganar quien no la usa, por competir en el mismo estante que quien publica de un botonazo.
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Imagen: xataka.com
