SCUF Valor Pro: el mando que planta cara al Xbox Elite 2

Con sticks de efecto Hall sin drift y conexión inalámbrica tri-modo, el SCUF Valor Pro reta al Elite 2 en PC y Xbox.

by Felice Galluccio
SCUF Valor Pro: el mando que planta cara al Xbox Elite 2

Cuando se juega en serio, esas partidas en las que un parpadeo decide todo, el SCUF Valor Pro aparece como la herramienta pensada para quienes no se conforman con el mando de serie. Llega apuntando directamente a los usuarios de PC y Xbox que quieren precisión pura, sin medias tintas y sin excusas cuando llega el momento de apretar el gatillo.

Lo interesante es cómo ha ido cambiando en poco tiempo. Pasó de ser un modelo estrictamente cableado a una versión Wireless que resuelve una de las mayores molestias de siempre, esa sensación de estar atado a la consola con un cable. Y ahí es donde empieza el debate sobre si estamos ante una pieza de ingeniería seria o algo que todavía tiene camino por recorrer frente al Xbox Elite 2.

Sticks sin drift y una conectividad muy flexible

El corazón de este mando son sus joysticks. SCUF ha metido sensores de efecto Hall y tecnología Endurance TMR, que trabajan con imanes en lugar de contacto físico. Resultado, el famoso drift desaparece casi por completo y la vida útil se dispara. En títulos como Warzone o Black Ops 6 esto se nota muchísimo al afinar la mira o hacer sniping. Eso sí, algunos jugadores dicen que la tensión de los sticks es más dura que en el Elite de Microsoft, así que al principio puede sentirse algo tosco hasta que uno se acostumbra.

En conexión, el tri-modo da mucho juego. Por cable USB-C llega a un polling rate de 1000 Hz con respuesta instantánea. El dongle inalámbrico ofrece latencia bajísima, perfecto para tirarse en el sofá sin perder nivel. El Bluetooth sirve para móviles y tablets, aunque es la opción menos estable. La batería interna de 1500 mAh aguanta unas 17 horas, cómodo, aunque quien usaba pilas echa de menos poder cambiarlas al vuelo.

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Diseño, paletas y opciones de personalización

Estéticamente es casi un calco del mando de Xbox, y eso juega a favor porque resulta muy ergonómico. Trae empuñaduras antideslizantes y una carcasa frontal imantada que se quita fácil para cambiar anillos o retocar el aspecto. Pero no es perfecto. A quien tiene las manos grandes puede parecerle pequeño, casi de juguete, y las paletas traseras han recibido críticas por estar demasiado arriba y ser cortas, lo que provoca pulsaciones accidentales.

Guarda tres perfiles internos, azul, rojo y verde, cambiables con un botón físico. La Companion App, todavía en fase beta, permite ajustar zonas muertas, sensibilidad y curvas de aceleración. Muy útil el detalle de las ruedas inferiores para el volumen del chat y del juego sin tocar los menús. Los gatillos son magnéticos con bloqueador de recorrido para pasar de analógico a digital, aunque ese botón de parada roza el dedo medio en manos grandes. Los botones frontales son algo más pequeños que los del mando original, pero la respuesta táctil sigue siendo satisfactoria y los materiales se sienten premium.

Fuente
Imagen: androidayuda.com

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