WhatsApp es la aplicación más adictiva del mundo, y la sorpresa está justo ahí: no se trata de una red social como cabría esperar, sino de una herramienta de mensajería. Antes de mirar los números, lo lógico sería pensar en TikTok o Instagram, diseñadas con todo tipo de trucos para enganchar al cerebro y mantenernos atrapados en el desplazamiento infinito. Pues no. Según los datos de Sensor Tower, quien manda en el ranking de la adicción es la app de los mensajes verdes.
La explicación tiene su lógica. La mensajería instantánea se ha colado en lo más profundo de la rutina diaria, hasta el punto de que prácticamente nadie deja pasar un día sin abrir la aplicación para revisar lo que se ha ido acumulando. Eso es justo lo que refleja un mapa elaborado a partir de los datos de Sensor Tower y compartido por Deedy Das, un analista especializado en la industria móvil. Su trabajo mide la relación entre los usuarios mensuales de cada app y las personas que la abren a diario. Ese ratio es lo que llamamos adicción.
Por qué WhatsApp gana la partida
Más de 2.400 millones de personas abren WhatsApp cada día, según las estimaciones de Sensor Tower. Una barbaridad, sí, pero del todo creíble. Meta ha conseguido que la app que compró en 2014 se vuelva imprescindible para buena parte de Asia (salvo China, donde manda WeChat), Europa, Sudamérica y África. Toda esa gente abre la aplicación sin falta, lo que la convierte en mucho más adictiva que Instagram, primera red social de la lista, y que TikTok, que aparece más abajo, por detrás de Snapchat y Facebook.
El reparto del pastel entre dos gigantes
Del mapa salen otros datos curiosos. El top 5 se lo reparten Meta, con WhatsApp e Instagram en primera y segunda posición, y Google, con Chrome, YouTube y su propio buscador. Los chatbots con inteligencia artificial también generan cierto nivel de enganche, y ahí está ChatGPT ocupando la mitad de la tabla. Como remarca el propio Deedy, de las 15 apps con más de 1.000 millones de usuarios en todo el mundo, ocho pertenecen a Google y cuatro a Meta. Eso da una idea del volumen descomunal de datos personales que manejan ambas compañías.
Meta lo vio venir a tiempo. La app más adictiva del planeta no necesita estar diseñada para secuestrar la atención: le basta con tener dentro a toda nuestra gente. Zuckerberg lo entendió cuando pagó 16.000 millones por ella, y ese ratio de apertura diaria no solo mide cuánto la usamos, también cuánto saben de nosotros.
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Imagen: xatakamovil.com
