Sección: Salud y tecnología
Un teléfono puede llevar una prueba de la vista a rincones donde no llega una conexión estable ni caben equipos de sobremesa, y ahí es donde entra en juego la cámara del móvil transformada en herramienta médica. Investigadores de India han probado un sistema que junta una cámara de fondo de ojo acoplada al teléfono con una inteligencia artificial capaz de rastrear señales de tres enfermedades distintas, todo en el propio dispositivo.
Ojo, la cámara normal del móvil no basta para semejante tarea. El estudio se apoyó en un Remidio Fundus on Phone conectado a un iPhone 13 para fotografiar la retina con la pupila dilatada. Es la evolución de accesorios como Peek Retina, que ya soñaba con acercar los exámenes oculares al bolsillo. La diferencia ahora es que el análisis corre dentro del aparato, sin mandar nada a ningún servidor.
Una sola prueba para tres enfermedades
El software Medios AI examina las fotografías buscando retinopatía diabética, glaucoma y degeneración macular asociada a la edad. Antes cada versión del algoritmo apuntaba a una sola dolencia. Aquí se puso a prueba un módulo conjunto que clasifica las tres en una misma sesión. El sistema suelta un informe anotado en menos de 15 segundos y funciona sin conexión, algo que abre la puerta a cribados en centros rurales y campañas móviles donde subir archivos pesados a la nube es un problema.
En el estudio participaron 193 adultos atendidos en un centro oftalmológico de Pune, en India, y se analizaron 371 ojos en total. Las imágenes se compararon con una cámara Zeiss Clarus 500 y con la evaluación de dos oftalmólogos. Para detectar cualquiera de las tres patologías, la IA alcanzó una sensibilidad del 99,3 y una especificidad del 95,7.
Rendimiento distinto según la dolencia
En glaucoma la sensibilidad fue del 98,2 y la especificidad del 99. En degeneración macular bajó al 88,9 y 97,5. En retinopatía diabética se quedó en un 84,6 de sensibilidad, aunque esa cifra trepaba al 95 al buscar los casos que necesitaban derivación. Parte de la caída se explica porque un único modelo tiene que separar varias patologías parecidas, y algunos ojos quedaron etiquetados de forma imprecisa aunque la anomalía sí se marcaba para enviarla al especialista.
Conviene tener claro un límite. Esto no permite que cualquiera apunte el móvil al ojo y consiga un diagnóstico casero. Hace falta el accesorio, personal que sepa sacar una foto válida y un circuito sanitario que revise los positivos. El estudio se hizo en un único centro, con pocos casos de degeneración macular, y descartó las imágenes que no se podían evaluar. Sus autores piden pruebas en varios centros, donde cataratas o pupilas pequeñas pueden estropear una captura. El procesamiento local permite revisar la retina donde falla Internet y dar una primera valoración.
Fuente
Imagen: xatakamovil.com
