Router viejo sin internet: 5 usos geniales para no tirarlo

Cómo dar nueva vida a tu router olvidado: cinco usos prácticos y seguros sin necesidad de conectarlo a internet.

by Denis Dosi
Router viejo sin internet: 5 usos geniales para no tirarlo

Reaprovechar un router viejo sin conectarlo a internet es una idea que tiene mucho más sentido del que parece, sobre todo cuando ese aparato lleva meses olvidado en un cajón. Cada vez que cambiamos de operador o renovamos la conexión, la compañía nos deja un equipo nuevo y el antiguo queda condenado al olvido. La tentación es enchufarlo para mejorar la cobertura, pero si está descatalogado y no recibe actualizaciones de seguridad, mejor no dejar que toque la red.

La buena noticia es que sus capacidades técnicas siguen ahí. Un router, al fin y al cabo, está pensado para dirigir el tráfico entre dispositivos, así que no necesita acceso a internet para resultar útil. Antes de empezar conviene restablecerlo de fábrica, entrar en su configuración y cambiar el nombre y la contraseña de la red WiFi que va a emitir desde ese momento.

Cinco usos que quizá no habías pensado

¿Tiene tu equipo un puerto USB y soporta protocolos como SMB o FTP? Entonces puedes montar un servidor de archivos local tipo NAS de bajo coste. Basta con conectar un disco duro o una memoria USB para que cualquier dispositivo de la red acceda a esos ficheros. Las velocidades no batirán récords, pero es perfecto para guardar copias de seguridad de archivos sensibles, ya que nadie podrá colarse desde fuera de casa.

Otra opción es aislar la domótica. Las bombillas inteligentes y los aparatos con protocolo Matter suelen ser el punto débil de una red doméstica. Conectándolos al WiFi del router viejo sin internet, los controlas en local desde el móvil cuando estás en casa, sin exponerlos. Eso sí, pierdes el control remoto desde la calle y todo lo que dependa de la nube.

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De servidor de impresión a laboratorio de pruebas

Si tu impresora antigua tiene WiFi y el router cuenta con puerto USB, puedes convertirlo en un servidor de impresión inalámbrico. Configurando el uso compartido en los ajustes, toda la red podrá enviar documentos sin cables de por medio.

También sirve como simple switch para ampliar puertos Ethernet, ideal para montar partidas en LAN con amigos sin depender de servidores externos. Y para los más curiosos, queda el papel de laboratorio de pruebas. Trastear con el firmware de tu router principal es arriesgado, pero hacerlo con uno olvidado no asusta tanto. Puedes mirar si soporta el popular OpenWRT, que sustituye el sistema de fábrica y desbloquea funciones avanzadas. Existe el riesgo de bloquear el aparato para siempre, pero al tratarse de algo abandonado, la experiencia merece la pena.

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