Router por dentro: así es el cerebro de tu conexión a Internet

Así es el interior de un router: descubrimos qué componentes esconde un Fritz!Box 7590 Pro con WiFi 7 y para qué sirve cada uno

by Denis Dosi
Router por dentro: así es el cerebro de tu conexión a Internet

Descubrir cómo es un router por dentro rompe con la idea de que se trata de un aparato imposible de entender. Basta con retirar los tornillos que unen las dos mitades de su carcasa para darse cuenta de que estamos ante algo mucho más ordenado y limpio de lo que cabría imaginar. Al fin y al cabo, hablamos del cerebro de nuestra conexión doméstica, pero su interior sorprende por lo despejado que resulta.

Cada modelo tiene su propia personalidad, tanto por fuera como por dentro, aunque todos comparten una placa base sobre la que se montan los componentes esenciales. Para este repaso se ha usado como referencia un Fritz!Box 7590 Pro de AVM, un router neutro con WiFi 7 que, por su formato vertical y más ventilado, prescinde de ventiladores activos. Un detalle nada menor, porque permite trastear bastante más que con el equipo genérico del operador.

Los componentes que hacen funcionar todo

Lo que más llama la atención al abrirlo es la placa base y, sobre ella, el gran disipador pasivo. Esa estructura metálica no solo protege las piezas más delicadas, también ayuda a repartir el calor de los componentes que trabajan a pleno rendimiento. Y si la levantáramos, encontraríamos lo importante escondido debajo.

Igual que ocurre con los móviles, un router lleva una CPU, memoria RAM, una memoria flash para el sistema operativo y los chips de conectividad. Son el auténtico corazón del aparato. Todo eso vive bajo esa enorme pieza metálica, protegido y bien ventilado.

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Los puertos, la cara visible del router

Mucho más a la vista quedan los puertos, diferenciados por colores y accesibles desde fuera. Los amarillos son los LAN, pensados para conectar por cable Ethernet dispositivos como ordenadores, consolas o televisores hasta 1 Gigabit, con menos latencia y más estabilidad que el WiFi. El azul del centro es el puerto WAN, la entrada de Internet a casa, con hasta 2.5 Gigabits.

En la esquina inferior está el conector DC, que alimenta el equipo, y en el lateral aparece el USB 3.0, ideal para conectar discos duros o impresoras y convertir el router en un servidor doméstico básico. El puerto DSL, gris, sirve para la vieja línea de cobre ADSL, mientras que el Fon conecta la cada vez más olvidada línea de teléfono fijo.

Por último, en la esquina inferior izquierda asoma el puerto SFP, plateado y muy versátil, que en los últimos años ha ganado peso en los routers domésticos de gama alta porque permite conectar la fibra óptica directamente, sin aparatos intermedios de por medio.

Fuente
Imagen: xatakamovil.com

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