Poner a prueba un reloj termómetro de AliExpress frente al sensor de un aire acondicionado no parecía un plan demasiado prometedor, y sin embargo el resultado ha sido de lo más revelador. Cada verano el calor se lleva peor, y adaptar la casa a las altas temperaturas se ha vuelto una prioridad. Este año el aire acondicionado se enciende muchísimo más que antes, pero tampoco apetece malgastar energía, así que antes de darle al botón conviene comprobar si de verdad hace tanto calor dentro o si es solo sensación.
Para salir de dudas entran en juego dos métodos: el sensor del propio aparato y ese reloj barato que, contra todo pronóstico, resulta bastante fiable.
La temperatura interior es la que manda
La vivienda está reformada por completo hace pocos años, con un buen aislamiento pensado para frenar tanto el frío como el calor. Aun así, cuando la calle roza los 40ºC, es inevitable que el interior se dispare hasta los 32ºC o 33ºC. Aquí es donde el doble método ayuda a decidir.
La máquina cuenta con un módulo WiFi que permite ver desde el móvil la temperatura interior a través de la app NetHome Plus. Al entrar en el dispositivo aparecen los controles básicos para apagarlo, encenderlo o cambiar la temperatura, y también dos datos muy útiles: temperatura interior y exterior. Sirve para saber por adelantado si viene un buen calentón dentro de casa o si, con el fresco de fuera, compensa más abrir la ventana y ventilar de forma natural.
La forma más rápida de mirarlo, eso sí, es echar un vistazo al reloj de sobremesa comprado en AliExpress con la única intención de ver la hora. Tiene un modo dinámico que va rotando cada pocos segundos entre hora, fecha y temperatura. Cuesta unos 7 u 8 euros según el vendedor, y sorprende lo preciso que es: comparado con el dato del aire acondicionado, suele coincidir o variar como mucho un grado.
El truco de la cámara de vigilancia y el reloj
El módulo WiFi no solo enseña la temperatura en el móvil. Su gran ventaja es el control remoto, algo que se agradece especialmente después de un viaje largo con la casa cerrada a cal y canto. Volver en pleno verano tras una o dos semanas fuera es recibir un bofetón de calor nada más abrir la puerta.
También sirve para dar un refresco rápido si la temperatura se dispara y evitar que se churrusquen los servidores que descansan en casa. Y aquí llega el mejor truco: colocar el reloj de forma estratégica para que lo lea la cámara de vigilancia que se activa al salir. De un solo vistazo se comprueba que todo sigue en orden y, de regalo, aparece el dato de la temperatura.
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Imagen: xatakamovil.com
