Mitos del móvil que sigues creyendo: batería, cargador y WiFi

Desmontamos los mitos más comunes sobre batería, cargadores, WiFi y apps que llevas años creyendo sin razón

by Denis Dosi
Mitos del móvil que sigues creyendo: batería, cargador y WiFi

Usar el móvil a diario es algo que dominamos casi sin pensar, pero eso no quita que arrastremos costumbres que no sirven absolutamente de nada. Llevamos años con el teléfono pegado a la mano y, aun así, seguimos cargando con una serie de creencias que se han ido transmitiendo de boca en boca. Algunas son inofensivas, otras directamente falsas. Vamos a repasar esas situaciones cotidianas en las que metemos la pata sin darnos cuenta.

Mitos sobre la batería que conviene desterrar

Empecemos por el clásico de dejar que la batería del móvil se agote del todo. Falso. Cargar de 0 a 100 consume ciclos completos y acelera el desgaste. Tampoco pasa nada si alguna vez lo haces, claro, porque no siempre hay un enchufe a mano. Pero como rutina, mejor evitarlo.

Otra costumbre dudosa tiene que ver con el cargador. Usar cualquiera de manera puntual no es drama, el problema viene cuando lo adoptas como opción diaria. El adaptador debería tener la potencia recomendada y, sobre todo, una certificación de calidad que evite sobrecalentamientos. No hace falta el original ni el más caro, pero tampoco vale el primer trasto que encuentres.

¿Y usar el móvil mientras carga? Puede ralentizar la recarga y calentar un poco el aparato, especialmente con uso intensivo. Nada grave si solo abres WhatsApp o redes sociales. Sobre el miedo a que explote, recordemos lo de los Samsung Galaxy Note 7. Aquello fue un defecto de fabricación, no calor. Tu teléfono no estalla por calentarse al cargar, tiene sistemas para reducir la temperatura por sí solo.

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Conexiones, NFC y otras leyendas urbanas

Apagar WiFi y Bluetooth para ahorrar batería casi da igual. Las pruebas de estos años muestran una diferencia mínima de consumo. Con el Bluetooth incluso puede ser contraproducente si usas auriculares o un smartwatch. Lo del WiFi sí tiene sentido por seguridad, para evitar redes abiertas.

Cerrar todas las apps, contra lo que se piensa, puede elevar el gasto. Al reabrirlas, sus procesos arrancan de cero y eso genera un pico de consumo. Llevar el NFC desactivado por miedo a robos tampoco aporta nada, ya que cualquier pago exige desbloquear y confirmar.

Dormir cerca del teléfono no provoca cáncer, no hay un solo estudio que lo demuestre. Las tarjetas de crédito tampoco se desmagnetizan en la funda, el campo es demasiado débil. Y eso de que iPhone es más seguro que Android ya no se sostiene, porque Google lanza parches constantes y el phishing afecta por igual a ambos sistemas.

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