Cambiar de móvil cada tres o cuatro años es algo que hacemos casi por inercia, sin pararnos a pensar demasiado. Nos dejamos llevar por esa sensación de novedad, por el brillo del último modelo que acaba de salir. La OCU, sin embargo, no lo ve del mismo modo y sostiene que muchos españoles renuevan el teléfono antes de tiempo. Su respuesta a la pregunta de cuánto dura un móvil es clara: en bastantes casos, lo cambiamos demasiado pronto.
Ahora bien, más allá de la inquietud tecnológica, hay un detalle que pesa mucho y que a veces pasamos por alto: la degradación de la batería. La vida de estas piezas internas tiene un límite, y ya sabemos que en un par de años empiezan a dar señales de cansancio. Y buena parte de la culpa, seamos sinceros, es nuestra.
El verdadero motivo por el que renovamos tan pronto
Según el organismo, la razón más habitual para dar el salto a un nuevo terminal es el desgaste de la batería. Es el componente que más falla, por delante del sistema operativo y de la pantalla. A eso se suma una creencia muy extendida entre los usuarios: pensamos que sustituir la batería va a salir carísimo, así que preferimos comprar un móvil entero.
Para 2027 se espera el regreso de las baterías fácilmente extraíbles, que en realidad nunca desaparecieron del todo porque algunos fabricantes las siguen montando. Mientras tanto, seguimos renovando el smartphone cada dos o tres años, cuando en verdad podríamos estirar bastante la vida útil de la pila.
¿Y dónde nos equivocamos? Muy fácil: cargando el móvil hasta el 100%. Casi todos lo dejamos enchufado por la noche, pero llenarlo por completo implica cumplir un ciclo de carga, y esos ciclos van desgastando la batería poco a poco.
Trucos para que el teléfono dure más
En Android, por ejemplo, muchos fabricantes ya incluyen opciones para limitar la carga en el 80% o para que termine justo antes de que suene el despertador. Así se reduce el impacto. La recomendación general es mantener la batería entre el 20 y el 80%. Cargarla al completo de vez en cuando no pasa nada, pero como práctica diaria acaba penalizando.
Conviene también evitar abusar de la carga rápida y mantener el teléfono lejos de fuentes de calor, sin jugar ni ejecutar tareas pesadas mientras se carga. La batería no es lo único, eso sí: las actualizaciones del sistema operativo también importan, y por suerte están mejorando mucho, con fabricantes que ya ofrecen siete años de soporte.
La tendencia, con el paso del tiempo, apunta a alargar la vida de los móviles. Según datos de la CNMC, en 2025 un 24,6% afirmó que renovaba su teléfono cada cuatro años.
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Imagen: xatakamovil.com
