Google Maps es una de esas apps que casi todo el mundo lleva en el bolsillo, y aunque la usamos para llegar de un sitio a otro sin perdernos, tendemos a olvidar que sus funciones más básicas pueden regalar un rato de lo más entretenido. Basta con abrir la vista satelital o el Street View para viajar virtualmente a lugares realmente raros, muchas veces no tanto por el sitio en sí, sino por la forma que adquiere visto desde cierto ángulo.
De pentagramas a bases secretas
Empezamos fuerte. En las coordenadas 52.4801256, 62.1858301, cerca de la costa de Prokhorovka, en Kazajistán, aparece un pentagrama invertido formado por caminos en mitad de una explanada. Para los que se hayan quedado inquietos, en las coordenadas 43.6450740, -115.9930810 alguien dejó un enorme mensaje recordando que Jesús nos ama. Contrastes de la vida.
De ahí saltamos al Área 51, quizá el punto más misterioso del planeta. Es una base aérea del ejército de Estados Unidos, en Nevada, coordenadas 37.2430548, -115.7930198, a la que nadie puede acceder salvo el reducido personal autorizado. Con Google Maps sí podemos sobrevolarla, y sorprende comprobar que, al menos a la vista, parece un lugar de lo más común en mitad de la nada.
No hace falta cruzar el charco para toparse con secretos. La base naval de Cartagena, coordenadas 37.6587100, -1.0134399, aparece con todo el perímetro pixelado, una decisión de Google para proteger la privacidad. Lo mismo ocurre con el almacén nuclear Punggye-ri de Corea del Norte, en las coordenadas 41.1327820, 129.1657900, escondido entre dos montañas.
Rincones curiosos y algo inquietantes
Si te apetece un poco de frío, las coordenadas -82.8627520, 135.0000000 te llevan a la Antártida, donde el Street View incluso muestra a los tripulantes de la barca desde la que se tomaron las imágenes. Y en Japón hay una imagen captada hace más de diez años que sigue sin respuesta ni pregunta clara.
Para los románticos está la isla de Galešnjak, en el Adriático, coordenadas 43.9785280, 15.3833720, con su inconfundible forma de corazón hecha por la propia naturaleza. En Ciudad de México, la calle Iztacalco 9 escondía una casa con la fachada llena de muñecas, tan escalofriante que Google decidió pixelarla.
Cerramos con dos joyas naturales. Badlands Guardian, coordenadas 50.0100915, -110.1134365, unas montañas que desde el aire dibujan una cara con plumas al estilo de los nativos americanos. Y en Córdoba, Argentina, coordenadas -33.867886, -63.987, una preciosa guitarra formada por cientos de árboles plantados a propósito.
Fuente
Imagen: xatakamovil.com
