Fotos borrosas con movimiento: el error no es tu pulso ni el enfoque

Aunque tengas luz suficiente, la velocidad de obturación es la verdadera responsable de que tus sujetos en movimiento salgan borrosos.

by Denis Dosi
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Por qué tus fotos con movimiento salen borrosas aunque sobre la luz

Pasa más de lo que parece y casi siempre frustra. Hay luz de sobra, el encuadre está bien, se ha tocado la pantalla para enfocar y aun así el niño o la mascota aparecen como un rastro fantasmal en la imagen. Lo lógico es echarle la culpa al pulso o pensar que la cámara falla, pero la realidad es otra. La pieza que decide si una foto sale nítida o movida es la velocidad de obturación, no el enfoque ni la firmeza de la mano.

El sensor necesita tiempo, por mucha luz que haya

Cada vez que se dispara, el obturador del móvil permanece abierto durante una fracción de segundo para dejar pasar la luz que el sensor necesita. A ese margen se le llama velocidad de obturación, y aunque con buena iluminación pensemos que es un tiempo insignificante, sigue siendo suficiente para que cualquier cosa en movimiento deje su huella. El detalle está en que el procesado de imagen no siempre escoge la obturación más rápida posible, sino la que considera más equilibrada entre ruido, nitidez y color. Y ese pequeño margen basta para que un niño que gira la cabeza o un perro que salta salgan con ese desenfoque tan característico.

No es casualidad que el problema aparezca tanto con mascotas y niños pequeños. Se mueven sin avisar, de forma errática, y suelen estar cerca de la cámara, lo que magnifica cualquier desplazamiento. Es típico ver consultas de gente que dispara con un Galaxy de gama alta, en interiores con luz aceptable, y obtiene al sujeto borroso mientras el fondo queda perfecto. La explicación casi siempre es la misma.

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El modo Pro, la ráfaga y el seguimiento de enfoque

El modo automático está pensado para acertar en la mayoría de situaciones, no para congelar movimiento a toda costa. Con luz intermedia puede tirar de un tiempo de exposición algo más largo si así consigue menos ruido. Ahí es donde el modo Pro marca la diferencia, porque permite fijar a mano una velocidad más corta. El precio es subir el ISO y aceptar algo de grano cuando la luz no acompaña. Un intercambio razonable.

Cuando no hay tiempo de tocar ajustes, el modo ráfaga sigue siendo lo más práctico. Dispara varias fotos seguidas y luego se elige el fotograma exacto donde el movimiento quedó congelado. Y queda un último factor que muchos pasan por alto, el seguimiento de enfoque. Mantiene el punto sobre el sujeto durante varios segundos, pero si este hace un giro brusco o sale del encuadre, la cámara tarda en recuperarlo, y ese instante de reajuste es justo el que se cuela en la foto como desenfoque.

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