Un adaptador de tarjetas USB doble que cuesta menos de ocho euros se ha convertido en uno de esos accesorios que uno mete en la bolsa de cámara y ya no vuelve a sacar. Parece una tontería, hasta que llega el momento en el que salva el día. Y vaya si lo hace.
El lector de tarjetas que además hace de pendrive
Quien sale de casa solo para hacer fotos, ya sea con una réflex o con un móvil que toca analizar, sabe lo incómodo que puede ser mover imágenes cuando no hay un ordenador cerca. La bolsa suele ir cargada con la cámara, los objetivos y un puñado de accesorios, y entre ellos destaca este pequeño adaptador 2 en 1 para tarjetas SD y micro SD. Nada aparatoso, nada llamativo. Solo útil.
La gracia está en los conectores. Por un lado lleva USB-C, por el otro USB-A. Esto lo convierte en algo casi universal, capaz de tender un puente entre la cámara y el móvil, entre el PC y el teléfono, entre la tablet y cualquier otra cosa. Conectarlo al móvil y pasar las fotos en un sentido o en otro resulta más cómodo que enchufar el cable directamente a la cámara y volcar el contenido desde ahí. Y también bastante más rápido.
Un extra que marca la diferencia
Elegir un modelo compatible con tarjetas SD estándar y micro SD no fue casualidad. Además de mover las fotos de la réflex en un momento, deja tener a mano un práctico pendrive listo para llenar de música, series o películas y llevarlo a cualquier parte cuando no hay conexión. Para eso siempre hay una micro SD metida dentro del accesorio.
En concreto, una micro SD de 64 GB de alta velocidad cargada con buena cantidad de contenido. Leerlo desde el móvil es tan sencillo como conectar el adaptador por USB-C. O desde la tablet, algo que ha salvado más de un viaje largo. El aparato en sí es algo grande, cierto, pero apenas molesta una vez conectado. En versatilidad se lleva un diez rotundo.
No es un accesorio que luzca en ninguna bolsa de fotografía, pero es de los que más uso tienen: lector de tarjetas, pendrive y puente entre dispositivos por menos de lo que cuesta una merienda. Para quien mueve fotos a menudo, el consejo es claro: meterlo en la bolsa y olvidarse de él hasta que llegue el día en el que haga falta.
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Imagen: xatakamovil.com
