Estados de WhatsApp: qué dice la psicología de quienes no los publican

No compartir estados de WhatsApp no te hace antisocial: los psicólogos explican por qué muchos prefieren vivir el momento sin mostrarlo

by Denis Dosi
Estados de WhatsApp: qué dice la psicología de quienes no los publican

Hay quienes jamás han publicado nada en los estados de WhatsApp, ni piensan hacerlo, y no por ello tienen menos vida social que el resto. Lo dicen los psicólogos, y tiene bastante sentido cuando uno se para a pensarlo. Esa función que muestra fotos, vídeos o mensajes que se esfuman a las 24 horas nunca ha terminado de conquistar a la mayoría de usuarios, aunque lleve casi una década entre nosotros.

Una función que copió a otras y nunca despegó del todo

La historia arranca en 2017, cuando Instagram decidió imitar una de las funciones estrella de Snapchat: compartir contenido que desaparece pasado un día. Poco después el mismo formato llegó a Facebook y, finalmente, a WhatsApp, donde pasó a llamarse simplemente estados. Meta lleva 9 años puliendo la herramienta con novedades de todo tipo, pero el resultado sigue siendo el mismo: mucha gente ni los mira ni los publica.

Basta con abrir la pestaña de Novedades para hacerse una idea. Con más de 500 contactos guardados, a veces aparecen apenas 14 actualizaciones. La comparación con las historias de Instagram es inevitable, pero el uso en la aplicación de mensajería es muchísimo menor. Son los mismos vídeos, fotos, comentarios o canciones que se borran solos, solo que aquí casi nadie se anima a compartirlos.

Qué dicen los psicólogos sobre quienes no publican

Que alguien no use esta función no significa que sea antisocial ni que lleve una vida aburrida. De hecho, hay un buen porcentaje de la población española con una vida social envidiable que apenas toca estas opciones. Y ahí es donde entra la explicación de la psicología.

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Según los expertos, quienes evitan estas publicaciones no sienten la necesidad de mostrar lo que hacen o piensan porque encuentran más satisfacción en vivir la experiencia que en enseñarla. Su bienestar depende menos del aplauso ajeno y más de la propia valoración personal, de disfrutar el momento sin convertirlo en contenido para los demás. Dicho de otro modo, no necesitan que nadie reaccione a sus publicaciones para saber que algo ha valido la pena.

Fuente
Imagen: xatakamovil.com

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