El calor extremo que golpea España este verano está poniendo a prueba mucho más que nuestra paciencia. Con apenas un mes de temporada ya llevamos tres olas de calor a las espaldas, y todavía quedan más por venir. Las temperaturas altísimas no solo suponen un riesgo para la salud, también pueden desatar fenómenos meteorológicos raros, como el reventón térmico que el verano pasado sacudió Motril y que ahora amenaza a Alicante. Y hay algo que conviene tener claro cuanto antes: hace más calor del que nuestros móviles pueden soportar.
Después de rebasar los 40ºC y, peor aún, alcanzar los 63,1º de sensación térmica, la Associació Valenciana de Meteorologia lo resumió sin rodeos: “esto no lo habíamos visto nunca”. Con ese panorama, los dispositivos electrónicos lo pasan mal de verdad.
Por qué el calor afecta tanto a los dispositivos
Los fabricantes lo dejan escrito claramente. Cada producto está pensado para funcionar dentro de un margen de temperaturas. En los teléfonos, ese rango suele ir de los 0ºC a los 35ºC. Según Apple, una temperatura muy alta o muy baja puede cambiar el comportamiento del aparato para intentar regularse. ¿Qué significa eso en la práctica? Apagados repentinos, batería que se agota a toda velocidad, brillo de pantalla que no sube del mínimo e incluso apps que dejan de responder. El teléfono entra en una especie de estado de alerta y corta todo lo que pueda subir su temperatura interna. Y no es cosa solo de los smartphones. Hasta las balizas V16 tienen su propio límite: por normativa deben funcionar bien entre los -10ºC y los 50ºC.
Qué podemos hacer para proteger el móvil
No hay forma de frenar el termómetro cuando toca los 40ºC, pero sí quedan varios trucos a mano. El primero es el sentido común: si notas el teléfono ardiendo, mejor dejarlo descansar hasta que se enfríe. O al menos cortar lo que más lo estresa, como juegos, brillo alto, streaming o GPS. Un ventilador, aunque sea de mano, ayuda a bajar la temperatura del dispositivo. Existen fundas diseñadas para esto, pero lo más eficaz suele ser justo lo contrario: quitar la funda en los momentos de más calor. Y ojo con una idea que a muchos se les pasa por la cabeza cuando el móvil quema en la mano: nunca hay que meterlo en la nevera. Puede generar condensación por dentro y los cambios bruscos de temperatura llegan a dañar sus componentes internos.
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Imagen: xatakamovil.com
