Dormía fatal y acabé creando mi propia app para descansar, ahora caigo rendido como un bebé
Llevo años dependiendo de sonidos de lluvia y de la naturaleza para poder conciliar el sueño, así que cuando decidí crear mi propia app para dormir sabía perfectamente qué buscaba. Las opciones que hay en Play Store no están mal, pero siempre terminaban igual: o te piden una suscripción mensual para reproducir audios en bucle, o te llenan la pantalla de anuncios justo cuando intentas relajarte.
Todo arrancó cuando probé Google Stitch para trazar la interfaz de una aplicación para el móvil. Después le di forma a la idea con Google AI Studio, y en cuestión de minutos tenía la app funcionando tanto en el teléfono como en el ordenador. Sin saber programar. Sin pagar nada. Y con un resultado que, la verdad, se integra bastante bien en el día a día.
Una rutina de sueño sin publicidad ni suscripciones
La app funciona de forma tremendamente sencilla. Le pedí a la inteligencia artificial que siguiera el lenguaje de diseño de Google, ese Material 3 Expressive, y el resultado es que navegar por ella me resulta natural. No hay fricción visual ni funcional al pasar de las aplicaciones normales de Android a la mía propia.
Cada noche abro la app y elijo lo que necesito. A veces uso un set de sonidos combinados que ya tengo guardado en favoritos, otras veces me basta con un sonido individual. Lo que más valoro es el temporizador que me incluyó Gemini. Lo configuro, dejo el móvil en la mesita y me olvido. El reproductor hace su trabajo y los sonidos se detienen cuando ya estoy dormido.
La gran ventaja de este camino es la fluidez y la ausencia de anuncios. Y saber que puedo seguir mejorándola a base de prompts me da una sensación de libertad enorme. Acepto que las apps de pago tienen mejores grabaciones, más profesionales, pero para algo tan concreto sentía que era todo demasiado sencillo como para abusar del bolsillo.
¿Merece la pena el esfuerzo?
No todo es perfecto, claro. El mayor obstáculo que me encuentro es renovar y ampliar la biblioteca de sonidos. Como no sé programar, mi margen es nulo: dependo de lo que la IA pueda hacer con el código y de mi capacidad para estructurar bien las peticiones.
También asumo las concesiones lógicas de una app hecha de principio a fin por IA. El código quizá no sea el más optimizado, y desde luego no compito con la biblioteca de audios de un servicio de pago. Pero para pequeñas cosas personales que resuelven un problema tan concreto, no está nada mal.
La barrera de entrada al desarrollo de software propio ha desaparecido para el común de los mortales. Y caer rendido cada noche sin que un banner me interrumpa mientras pongo el temporizador o cambio los sonidos es la mejor prueba de ello.
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Fuente
Imagen: xatakamovil.com
