Cataluña arranca el curso escolar 2026/2027 con un plan pensado para poner orden en el uso de la inteligencia artificial dentro de las aulas. El debate ha cambiado de golpe respecto al año pasado, cuando todo giraba en torno a los teléfonos móviles y a la casi unánime idea de prohibirlos en clase. Ahora el foco está en la IA, y el departamento de Educación de la Generalitat ha preparado un documento con recomendaciones para que docentes, alumnos y familias sepan cómo moverse.
Los 14 años como línea que lo cambia todo
En la rueda de prensa previa al inicio de curso, la consejera de Educación, Esther Niubó, explicó que la Generalitat pondrá a disposición de toda la comunidad educativa orientaciones concretas para abordar el uso de estas herramientas. Y hay un punto que destaca sobre el resto, la edad. Los menores de 14 años no deberían usar herramientas de IA que no estén pensadas específicamente para fines educativos. Entre los 14 y los 18, en cambio, harán falta autorizaciones tutoriales para poder utilizarlas.
La lógica detrás es sencilla. Los deberes y trabajos previos a un examen sirven para ejercitar habilidades y asentar conocimientos. Si se hacen con IA, el alumno llega al día de la prueba peor preparado, y ese es justo el problema que se quiere evitar.
La defensa oral entra en juego
Para el trabajo de investigación de Bachillerato, el famoso treball de recerca, sí se admite el uso de la IA durante su desarrollo, aunque siempre contrastando los resultados. Aquí llega una de las novedades más comentadas, la defensa oral. Se recomienda a los profesores que pidan al estudiante explicar su trabajo en voz alta, para comprobar que de verdad ha entendido el tema y no se ha limitado a copiar y pegar.
El plan también apunta a los propios docentes. Se aconseja que no usen la IA para corregir trabajos y exámenes, y que si lo hacen, lo comuniquen a los alumnos. Niubó lo tiene claro cuando dice que hoy no tiene sentido preguntarse si la IA debe entrar en las aulas, porque ya está dentro, sino cómo darle un enfoque crítico, ético y humanista.
Por eso, desde la consejería se recomienda que cada centro forme su propio grupo de trabajo para decidir cómo incorporar la inteligencia artificial entre docentes y alumnado, adaptándose a una realidad que ya convive con ellos.
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Imagen: xatakamovil.com
