AirDrop y Quick Share vuelven a estar en el centro de la conversación, y no por sus virtudes. Un fallo de seguridad importante afecta a estos dos sistemas de transferencia inalámbrica y, según los cálculos disponibles, deja expuestos a más de 5.000 millones de dispositivos activos entre iPhone y móviles Android. La buena noticia es que existe un ajuste sencillo que cierra la puerta al problema sin necesidad de esperar ninguna actualización.
Compartir una foto o un documento con un teléfono cercano se ha vuelto algo casi automático. La integración de AirDrop en el mundo Apple y, más recientemente, la llegada de Quick Share a Android han derribado los muros que separaban ambas plataformas. Pero esa comodidad esconde una superficie de ataque nada despreciable. Investigadores del CISPA han demostrado que un atacante no necesita tocar el teléfono ni enviar un enlace fraudulento. Le basta con estar a menos de 30 metros con un portátil.
Qué está pasando exactamente
Tanto Apple como Google diseñaron estos sistemas para funcionar como servicios privilegiados en segundo plano. La idea es que se activen en el instante en que otro dispositivo se acerca, priorizando una experiencia sin fricciones. El precio a pagar ha sido sacrificar parte de la seguridad, exponiendo procesos complejos antes de verificar la identidad de quien envía.
En el caso de Apple, el fallo aprovecha el proceso que controla AirDrop, AirPlay y el portapapeles. Una sola petición puede colapsar el sistema y, si el atacante la repite cada pocos segundos, es capaz de mantener esas funciones apagadas. En Android, las pruebas realizadas con un Galaxy demostraron que también se pueden esquivar pasos críticos de autenticación en Quick Share. Conviene aclarar que no permite robar datos privados. Se trata de una molestia de denegación de servicio que secuestra el estado de la conexión.
El ajuste que protege el móvil
Algunas soluciones ya han empezado a llegar. Apple ha corregido uno de los fallos y Google ha lanzado un parche para su cliente de Windows, pero otras siguen pendientes, incluidas las del fabricante surcoreano. Por eso intervenir a mano marca la diferencia. Los usuarios más expuestos son los que mantienen la recepción de archivos abierta a “Todos”.
En un iPhone, hay que ir a los ajustes, entrar en el menú de AirDrop y cambiar la visibilidad a «Solo contactos», o desactivar la recepción por completo. En Android, se accede al menú de Quick Share, se puede buscar desde los ajustes, y se cambia la visibilidad a “Solo contactos” o se apaga si no se usa.
La recomendación de ciberseguridad es dejar este ajuste cerrado a los contactos o apagado por defecto. Si en algún momento hace falta recibir un archivo de alguien que no está en la agenda, basta con abrir la visibilidad a «Todos» durante el tiempo que dure la transferencia y volver a cerrarla justo después.
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Imagen: xatakamovil.com
