La Xbox Series X se ha convertido en un ejemplo perfecto de cómo un precio oficial puede quedarse muy lejos de lo que uno acaba pagando de verdad. La consola de Microsoft arrancó su andadura costando 499 euros allá por 2020, pero la última subida la ha llevado hasta un precio oficial de 799 euros. Y ojo, porque eso no es ni de lejos el final de la historia, sobre todo si se intenta comprar desde España.
Un precio oficial que no tiene nada que ver con la realidad
Hagamos cuentas rápidas. De 2020 a 2026 la Xbox Series X ha encarecido 300 euros según las cifras que da Microsoft. Pero la realidad en las tiendas es todavía más dura. Si uno se pone a buscar la consola en las principales tiendas online, se encuentra con un panorama desolador: agotada en la mayoría de los minoristas importantes. En Amazon no queda ni una unidad del modelo estándar, solo aparece una del modelo totalmente digital, y a un precio de 834,98 euros.
La cosa no mejora en otras tiendas. En PcComponentes no hay ni una sola unidad disponible, únicamente quedan algunas Xbox Series S de 1 TB, que superan los 600 euros. Los precios reales que se ven en los minoristas están por encima de las cifras oficiales de Microsoft, y el stock es bajísimo. Tan bajo que, para hacerse con una unidad a 799,99 euros, hay que tirar de un minorista que la trae desde Francia.
Casi el doble que en 2020 y encima más cara que una PS5 Pro
Si la idea es comprarla directamente en España, el precio más bajo al que se puede encontrar la Xbox Series X estándar es de 909 euros. Una locura, y no solo porque es casi el doble de lo que costaba en 2020. Es que por 899 euros ya se puede comprar una PS5 Pro, una consola con una GPU más avanzada y potente, que además incluye una unidad SSD de 2 TB. Difícil justificar la diferencia.
Que la crisis de la DRAM y del almacenamiento NAND Flash esté golpeando a Microsoft se entiende perfectamente. El problema es que la compañía ha llegado a un punto en el que el precio de sus consolas no cuadra ni con la realidad del mercado ni con lo que ofrecen sus rivales. Y esto, previsiblemente, hará que las ventas de Xbox Series X y Series S se hundan todavía más.
Hay otro asunto que preocupa, y es que la situación no va a mejorar ni a corto ni a medio plazo. Al revés. Se espera que los precios de la DRAM y de la NAND Flash sigan subiendo en los próximos trimestres, lo que significa que la Xbox Series X podría acabar rozando los 1.000 euros. Y si eso llega a pasar, Sony no tendría ningún motivo para contenerse con PS5 y PS5 Pro, dos consolas que también podrían volver a encarecerse.
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Imagen: muycomputer.com
