Freeware y shareware: diferencias clave que debes conocer antes de descargar

by Tecnoandroid
Freeware y shareware: diferencias clave que debes conocer antes de descargar

Freeware y shareware son dos etiquetas que solemos meter en el mismo saco cuando descargamos algo sin pagar, y ahí está justo el error. Porque aunque las dos prometan gratis, funcionan de manera bien distinta. Cambian los límites de uso, cambia el negocio que hay detrás y cambia también lo que podemos esperar del programa una vez instalado. Y conviene tenerlo claro antes de darle al botón de descarga, sobre todo si queremos mantener el ordenador limpio y evitar sorpresas.

Hoy bajar un programa sin soltar un euro se ha vuelto tan normal que muchas veces ni miramos la letra pequeña de la licencia. Un despiste comprensible, pero que puede salir caro. El término freeware lo puso de moda Andrew Fluegelman en los años ochenta con su programa de telecomunicaciones PC-Talk, mientras que Bob Wallace hizo lo propio con el shareware gracias a su procesador de textos PC-Write. Desde entonces cada modelo ha ido por su lado, aunque el fondo siempre ha sido el mismo, o sea, decidir qué recibe el desarrollador a cambio de todo su trabajo.

Qué hace especial al freeware frente a lo gratuito de siempre

El freeware se puede usar de forma indefinida sin pagar nada y sin que la aplicación nos corte funciones pasado un tiempo. No hay cuenta atrás, no hay ventana de compra que aparezca de golpe para bloquearnos todo a los pocos días. Ahora bien, gratis no es lo mismo que libre. El desarrollador sigue siendo el dueño del software y, casi siempre, el código fuente permanece cerrado, lejos de nuestro alcance.

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Para que este modelo se sostenga sin cobrarnos, los creadores tiran de varias fórmulas. Programas como CCleaner o Adobe Acrobat Reader meten publicidad dentro de la propia interfaz para sacar ingresos, y luego están las versiones lite, ediciones recortadas de un producto de pago que hacen de cebo para que, más adelante, terminemos comprando la versión completa con todo desbloqueado.

Por qué el shareware nos pide pagar después de probarlo

El shareware juega con otra lógica bastante clara, probar antes de comprar. Lo descargamos sin coste, pero el uso queda atado a un plazo de tiempo o a funciones bloqueadas hasta que pasemos por caja. WinRAR es el ejemplo de manual, sigue funcionando cuando termina el periodo de prueba, aunque no para de recordarnos con avisos que toca comprar la licencia.

Debajo de ese paraguas conviven varias variantes con sus propios matices. El trialware ofrece todas las funciones durante un tiempo limitado y, cuando se agota, se bloquea del todo. El crippleware, en cambio, deja usar el programa sin límite de tiempo, pero desactiva opciones importantes como guardar o exportar archivos. El nagware no bloquea nada, aunque nos interrumpe una y otra vez con ventanas emergentes que insisten en que paguemos. Y el freemium ofrece una base gratuita que de verdad resulta útil mientras cobra por funciones avanzadas o por más espacio de almacenamiento, algo que vemos sin parar en apps de nube y productividad.

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Fuente
Imagen: softzone.es

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