Actualizar Windows nunca había sido tan urgente como ahora, porque Microsoft acaba de publicar un Patch Tuesday que rompe todos los registros anteriores con 966 vulnerabilidades corregidas de golpe. Entre todos esos fallos hay dos zero-days que ya se estaban aprovechando en ataques reales antes de que existiera un parche oficial, así que conviene poner los equipos al día cuanto antes. Estamos hablando de la tanda de actualizaciones más grande que la compañía ha lanzado en toda su historia.
La cifra de este mes supera con margen los 570 fallos que se arreglaron en julio y los 400 de agosto, con lo cual el crecimiento en los últimos meses es evidente. Y ojo, porque esos 966 corresponden solo a los parches publicados este martes. No entran ahí los 204 fallos que Microsoft ya había tapado a principios de septiembre de 2026 en productos como Azure AI Language, Azure Cosmos DB, Copilot Studio, Entra ID o Microsoft Edge. Buena parte de este repunte tiene que ver con un nuevo sistema de detección de vulnerabilidades basado en inteligencia artificial, que la empresa usa para rastrear su propio código con mucha más profundidad que antes.
Dos zero-days que ya circulaban por ahí
Entre las vulnerabilidades más peligrosas hay dos que contaban con exploit activo cuando llegó la solución. Microsoft considera zero-day cualquier fallo que se explote o se haga público antes de tener parche, y este mes ha marcado dos casos así.
El primero, CVE-2026-81963, afecta a la pila de Windows Update. Permite a un atacante elevar privilegios de forma local mediante una resolución incorrecta de enlaces antes del acceso a archivos, lo que acaba concediéndole permisos de SYSTEM. Microsoft atribuye el hallazgo a Romain Deperne y a su propio Centro de Inteligencia de Amenazas (MSTIC), aunque no ha explicado cómo se ha usado en ataques reales.
El segundo, CVE-2026-85880, vive en el mecanismo de Llamada a Procedimiento Local Avanzado (ALPC) de Windows. Es un desbordamiento de búfer basado en montículo que también termina en elevación de privilegios local. El descubrimiento se lo llevan Volexity y los investigadores Mark Kelly, David Galazin y Jeremy Hedges, de Proofpoint. Tampoco aquí hay detalles sobre el vector de ataque, así que no sabemos con exactitud por dónde han entrado.
Cómo se reparten los 966 fallos de seguridad
De las 105 vulnerabilidades marcadas como críticas, 81 permiten ejecución de código remoto, 20 son de elevación de privilegios, 2 de divulgación de información y 1 de omisión de funciones de seguridad.
Mirando el total de las 966 correcciones, la categoría más abultada es la elevación de privilegios, con 438 fallos, seguida de la ejecución de código remoto, con 258. Después vienen 173 vulnerabilidades de divulgación de información, 56 de denegación de servicio, 19 de omisión de funciones de seguridad y 16 de suplantación de identidad.
Junto a los parches, Microsoft ha soltado las actualizaciones acumulativas que hay que instalar para que todo esto llegue a los equipos. Windows 11 recibe las compilaciones KB5124008 y KB5122880, mientras que Windows 10 se queda con la actualización extendida KB5122878. Esta última suele ir de la mano del programa de actualizaciones de seguridad extendidas (ESU), pensado para los equipos que ya pasaron el fin del soporte gratuito estándar.
La KB5122878 también amplía la cobertura de dispositivos que reciben de forma automática los nuevos certificados Secure Boot, gracias a datos adicionales de segmentación de alta confianza. El despliegue de estos certificados, que sustituyen a los emitidos en 2011, seguirá creciendo durante los próximos meses tanto en PC compatibles como en equipos empresariales sin gestión centralizada. Este proceso de renovación toca tanto a equipos domésticos con ESU como a estaciones LTSC dentro de organizaciones que dependen de Secure Boot para validar el arranque.
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Imagen: softzone.es
