El menú Inicio de Windows 11 vuelve al centro de la conversación, y esta vez con motivos de peso. Desde que llegó el sistema operativo, este elemento ha sido de los más discutidos entre quienes lo usan a diario. A algunos les gustó su aspecto renovado, pero muchos otros añoraban la libertad que ofrecía el menú de Windows 10, sobre todo por la escasa personalización y por esos elementos que parecían estar ahí sin razón aparente. Microsoft lleva tiempo escuchando y ahora ha empezado a repartir a todos los usuarios una de las actualizaciones más relevantes hasta la fecha. Lo curioso es que la cosa no acaba aquí.
Qué cambia ahora mismo en el menú Inicio
La compañía ha arrancado el despliegue general de mejoras que hasta hace poco solo estaban en las versiones preliminares. Estas novedades aterrizan en los equipos con las versiones 24H2 y 25H2 y traen un diseño de una sola página con desplazamiento continuo, una vista por categorías para la lista de aplicaciones y, atención, la opción de ocultar la sección de recomendaciones. Precisamente esa última función es una de las que más quejas ha acumulado desde el principio.
El planteamiento nuevo se deshace de buena parte de la rigidez que arrastraba el diseño original. En lugar de separar de forma tajante las aplicaciones ancladas y la lista completa de programas, todo queda reunido en una interfaz más fácil de recorrer. La organización por categorías ayuda a encontrar lo que se busca sin tener que bajar por una interminable lista alfabética. Y quien nunca le vio sentido a las recomendaciones ahora puede quitarlas y ganar espacio.
Conviene aclarar una cosa. No todo lo que Microsoft ha enseñado en los últimos meses forma parte de este paquete. Algunas de las mejoras más esperadas siguen atadas a las versiones Insider y llegarán más adelante, previsiblemente con Windows 11 26H2. Entre ellas está la posibilidad de cambiar el tamaño del menú mediante distintos perfiles, ocultar por separado cada bloque como aplicaciones ancladas, lista de programas o elementos recientes, e incluso esconder la información de la cuenta de usuario cuando haga falta, por ejemplo en una presentación o en una sesión compartida.
Un rediseño que va más allá de lo estético
En el fondo, estos cambios apuntan a algo más profundo que un simple lavado de cara. Durante los primeros años, Microsoft optó por un menú Inicio con una estructura muy cerrada, donde apenas había margen para adaptarlo a cada persona. Ahora parece haber asumido que aquella filosofía no convencía a buena parte de la comunidad y camina hacia un modelo mucho más modular, donde cada usuario configura el menú según sus necesidades.
La actualización también mete mano en el rendimiento. La empresa sigue trabajando para reducir esos pequeños retrasos y microparones que algunos notaban al abrir el menú, sobre todo en equipos menos potentes. Parte de ese esfuerzo ya empezó con las optimizaciones repartidas en los últimos meses, pero además Microsoft ha confirmado que está reconstruyendo el menú con componentes nativos de WinUI en lugar de la infraestructura web usada hasta ahora. La meta es una interfaz más ágil, con tiempos de respuesta más constantes y menor consumo de recursos.
Para los administradores de sistemas también hay novedades interesantes. Microsoft deja atrás el viejo sistema basado en archivos XML para definir la distribución del menú y apuesta por configuraciones en formato JSON, que podrán desplegarse con directivas de grupo o políticas de administración. Esto facilita crear configuraciones a medida para empresas, centros educativos o dispositivos dedicados a tareas concretas, con más control sobre lo que ven los usuarios.
Muchas de estas mejoras llegan bastante tarde, todo hay que decirlo. La mayoría de las críticas al menú Inicio aparecieron casi desde el estreno del sistema, y buena parte de estas funciones ya estaban, de un modo u otro, en Windows 10. La parte buena es que la compañía parece haber entendido por fin que el menú no necesita reinventarse cada pocos años, sino ofrecer flexibilidad suficiente para amoldarse a formas muy distintas de usar el ordenador.
Si Microsoft mantiene esta dirección en los próximos meses, el menú Inicio de Windows 11 podría acabar siendo uno de los puntos fuertes del sistema en vez de uno de sus apartados más discutidos. La actualización que llega ahora es un paso importante, aunque todavía queda camino hasta que todas las mejoras previstas para 26H2 estén al alcance de todos.
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Imagen: muycomputer.com
