Windows 11 es un sistema operativo moderno, pero basta abrir el Panel de Control, el Explorador de Archivos o el Editor del Registro para darse cuenta de que hay piezas que se han quedado atrás. Parecen detalles menores, cosas que en teoría se arreglan con un buen lavado de cara a la interfaz. La realidad, sin embargo, es bastante más enredada de lo que aparenta, y desde Microsoft por fin han dado una explicación.
Quien puso el tema sobre la mesa fue Marcus Ash, Vicepresidente Corporativo de Diseño e Investigación de la compañía. Su respuesta a por qué se tarda tanto en renovar esos elementos puede sorprender a más de uno. No hay ningún secreto raro detrás. Todo se reduce a una palabra que en Microsoft repiten como un mantra: compatibilidad. La empresa no quiere tocar y actualizar la interfaz sin ton ni son si con ello arriesga a romper el funcionamiento de herramientas y aplicaciones antiguas, esas que arrastran años y años de historia.
Por qué la compatibilidad manda sobre todo lo demás
Tiene su lógica, la verdad. Cuando se habla de un sistema con tanto recorrido en materia de retrocompatibilidad como Windows, la lista de aplicaciones y utilidades heredadas es larguísima. Un cambio mal medido puede acabar provocando consecuencias imposibles de prever, y ahí es donde conviene pisar el freno. Ir despacio, con cabeza. El problema es que Microsoft se lo está tomando con una calma casi exasperante, porque hay componentes que no se tocan desde los tiempos de Windows 7.
Ash defiende que precisamente ese soporte al software antiguo es uno de los grandes valores de Windows 11. Según él, la compañía tiene la responsabilidad de mantenerlo mientras averigua cuál es la mejor forma de modernizar aplicaciones y herramientas sin cargarse esa compatibilidad por el camino. No le falta razón, cierto. Pero también es verdad que hablamos de actualizaciones que llevan años de retraso acumulado.
Rendimiento y calidad, las prioridades del momento
Ahora mismo Microsoft está metida de lleno en un trabajo importante con Windows 11, aunque el foco no está en modernizar la interfaz. La prioridad pasa por optimizar el sistema para que rinda mejor en ordenadores y portátiles con 8 GB de RAM, y también hay una asignatura pendiente enorme con la calidad de las actualizaciones.
Y quizá ese sea el orden correcto. Sacarle más chispa al rendimiento en equipos con 4 GB y 8 GB de RAM, y poner mucho más cuidado en las actualizaciones, que últimamente vienen arrastrando una racha bastante complicada. Modernizar el Panel de Control puede esperar. Que el sistema funcione fino en máquinas modestas y que las actualizaciones dejen de dar sustos, eso urge bastante más.
Fuente
Imagen: muycomputer.com
