Windows 11: los ajustes secretos para ganar FPS gratis sin cambiar hardware

by Tecnoandroid
Windows 11: los ajustes secretos para ganar FPS gratis sin cambiar hardware - ganar FPS Windows 11

Sacar más rendimiento de un PC gamer no siempre pasa por comprar componentes nuevos, y aquí es donde entra en juego la posibilidad de configurar Windows 11 para conseguir unos cuantos FPS extra sin tocar absolutamente nada del interior de la torre. El hardware, por muy bueno que sea, no funciona en el vacío: necesita un sistema operativo que lo exprima al máximo. Y aunque Linux ha dado pasos enormes en los últimos años en el terreno del gaming, la verdad es que Windows 11 sigue mandando, sobre todo por compatibilidad y por el soporte de drivers.

Lo interesante es que Windows permite tocar una serie de ajustes de forma bastante sencilla, cosa que en otros sistemas resulta más engorrosa. Con unos pocos cambios bien pensados se pueden estabilizar los FPS y notar la diferencia en partida.

El Modo juego y por qué conviene activarlo

Puede sonar a tontería, pero el Modo juego presente tanto en Windows 10 como en Windows 11 está pensado precisamente para eso, para mejorar el rendimiento cuando arranca un videojuego. Lo que hace es congelar o reducir de golpe la prioridad de los procesos secundarios que corren en segundo plano, cosas como los servicios de telemetría, las actualizaciones menores o la indexación de archivos. De este modo los núcleos principales de la CPU se dedican en exclusiva a los hilos de renderizado y físicas del juego.

También corta en seco Windows Update, evitando que el sistema se ponga a descargar parches automáticos justo mientras estamos jugando. Y ojo, porque su mayor virtud no es regalar más FPS máximos, sino apuntalar los fotogramas mínimos. Al impedir que un proceso de fondo interrumpa a la CPU, se reducen esos molestos micro tirones que en inglés llaman stuttering.

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VBS, HVCI y el plan de energía adecuado

Otro punto que suele pasar desapercibido es la seguridad basada en virtualización, conocida como VBS, junto con la integridad de memoria o HVCI. Ambas crean una capa de protección, pero tienen un coste: consumen recursos de la CPU de forma constante. Desactivarlas puede devolver entre un 5% y un 10% de rendimiento, algo que se nota especialmente en juegos que tiran mucho del procesador.

Ahora bien, aquí toca ser sincero. Apagar estas funciones implica bajar la guardia en cuanto a seguridad del equipo, así que solo tiene sentido si el PC se usa exclusivamente para jugar. Conviene tener presente además que algunos títulos multijugador necesitan que el aislamiento del núcleo esté activo para que su software antitrampas funcione como debe.

Y llegamos al plan de energía. Para un equipo de escritorio orientado al gaming, la opción óptima es el de Alto Rendimiento. Este ajuste prepara el procesador para responder al instante ante cualquier carga pesada, eliminando los retrasos que meten por medio los modos de ahorro de energía. La gracia de este perfil es que mantiene la CPU siempre lista para la acción durante la partida, pero deja que los núcleos bajen frecuencias y voltajes cuando el sistema vuelve al reposo, ya sea navegando o viendo vídeos.

Fuente
Imagen: hardzone.es

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