Duskfade ya se puede jugar y llega con una promesa clara, revivir la sensación de aquellos grandes plataformas en 3D que marcaron la generación de PlayStation 2. Detrás del proyecto está el estudio español Weird Beluga, el mismo equipo que firmó Clid the Snail, junto a la editora Fireshine Games. El juego ha aterrizado en PC, PS5, Xbox Series X|S y Nintendo Switch 2 con un precio de 29,99 euros, aunque quien lo compre en Steam encontrará una promoción de lanzamiento con un 20 por ciento de descuento.
La apuesta va más allá de la simple nostalgia. Duskfade mezcla una peculiar estética clockpunk con combates a espada y una buena dosis de exploración, buscando esa fórmula que asociábamos a aquella época dorada de las consolas pero con una mirada mucho más actual. No es un calco del pasado, sino una relectura pensada para jugarse hoy.
Un mundo clockpunk donde el tiempo se ha detenido
La historia arranca cuando todo queda sumido en una noche eterna. La hermana del protagonista, Zirian, acaba atrapada en una misteriosa Torre del Reloj por culpa de la Desesperación. A partir de ahí, el protagonista tiene que ponerse en marcha para restaurar el tejido del tiempo y desentrañar los secretos que dejaron los antiguos Maestros Relojeros.
Para lograrlo, Zirian cuenta con una espada mecánica transformable y con Cuckoo, un curioso compañero mecánico que lo acompaña durante todo el viaje. La aventura lleva al jugador por escenarios muy distintos entre sí, desde bosques etéreos hasta reinos submarinos y enormes dunas abrasadas por el sol.
La exploración pesa mucho en la propuesta. Además de seguir los caminos principales, es posible desviarse para dar con secretos y recompensas escondidas. Eso hace que el juego resulte menos lineal y, de paso, que recuerde más a esos clásicos de la PS2 donde uno se perdía por los escenarios más allá de la ruta marcada.
Combates, plataformas y un sistema con toques de RPG
En lo jugable, Duskfade combina plataformeo y acción con un sistema de combate que gira en torno a la espada mecánica de Zirian. Conforme avanza la aventura, el protagonista va desbloqueando nuevas habilidades que le permiten plantar cara a enemigos más duros y superar los obstáculos de formas distintas. Ahí entra un poco de componente RPG mezclado con el plataformeo de toda la vida, con saltos, deslizamientos, ganchos y ataques con la espada.
Podría parecer un metroidvania por cómo se van abriendo posibilidades a medida que consigues habilidades nuevas. Pero no lo es, y conviene aclararlo. No estamos ante uno de esos juegos que te obligan a volver al principio porque te faltaba cierta habilidad para acceder a un sitio. En realidad su planteamiento se acerca bastante más a lo que veíamos en Kingdom Hearts.
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Imagen: hardzone.es
