SSD hasta 18 veces más caro que un HDD: ¿merece la pena volver atrás?

by Tecnoandroid
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Comprar un SSD se ha vuelto casi un lujo. El precio ha subido de forma tan brutal que mucha gente ya ni se plantea ampliar el almacenamiento de su equipo, y termina apañándose con el espacio que tiene, que a veces es frustrante de verdad. La comparación duele cuando se mira el otro lado del mostrador, porque un disco duro tradicional puede costar hasta 18 veces menos. Y ahí es donde vuelve la vieja pregunta que muchos daban por enterrada.

El problema se nota sobre todo cuando alguien se pone a montar un PC por piezas. Uno va sumando componentes y, de repente, si quiere un par de TB en SSD, ese almacenamiento se lleva casi la mitad del presupuesto total del ordenador. Una locura, hablando claro. Por eso, a nivel empresarial, más de una empresa ha vuelto a mirar los HDD con otros ojos, precisamente por esa diferencia de precio que resulta imposible de ignorar.

¿Tiene sentido comprar un HDD en 2026?

La respuesta honesta es que depende bastante del uso que se le vaya a dar. Para un ordenador normal de casa, poner un HDD como almacenamiento principal no tiene demasiado sentido. Los SSD son mucho más rápidos y eso se nota desde el primer segundo, al encender el equipo, al abrir programas o al mover archivos de un lado a otro. Salvo que se necesite una capacidad enorme, la duda ni siquiera existe.

Otra cosa muy distinta es el terreno de las empresas y las cantidades gigantescas de datos. Cuando hay que guardar cientos de TB, pagar todo ese espacio en SSD puede salir carísimo, actualmente hasta 16 veces más caro. En esos casos los HDD recuperan todo el sentido, porque permiten conseguir muchísimo almacenamiento por bastante menos dinero. Si los datos no necesitan estar disponibles a máxima velocidad todo el rato, ahorrar una buena cantidad compensa de sobra esa menor rapidez. Y si encima se quieren copias de seguridad, se estaría duplicando todo, incluido el ahorro.

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La opción intermedia para el usuario de a pie

Para alguien normal también hay una jugada interesante, y es tener los dos tipos de almacenamiento conviviendo en el mismo equipo. La idea es sencilla. Se compra un SSD relativamente pequeño para instalar Windows, los programas y los juegos que se usan a diario, y se deja un HDD para guardar fotos, vídeos, documentos y todo eso que simplemente se quiere conservar sin más. Así no hace falta gastar una fortuna en varios TB de SSD que la mayoría del tiempo estarían ocupados por archivos que casi nunca se tocan. Un reparto lógico, con lo mejor de cada mundo y sin dejarse medio sueldo en el intento.

Fuente
Imagen: hardzone.es

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