CPU-Z es uno de esos programas que casi todo el mundo ha abierto alguna vez para saber qué componentes lleva dentro el ordenador, cómo rinden y poco más. Y ahí quedaba la cosa. Se descargaba, se echaba un vistazo rápido y luego pasaban meses sin que nadie volviera a tocarlo. Pues bien, eso podría cambiar ahora mismo, porque el veterano programa acaba de recibir la mayor actualización de su historia y trae funciones que quizá muchos ni recordaban.
Desde 2001 no se veía un salto tan grande en CPU-Z. Quien lleve tiempo sin ejecutar esta herramienta de análisis se va a encontrar con bastante más de lo que dejó la última vez. Y no hablamos de cambios cosméticos, sino de novedades que le dan un uso mucho más práctico en el día a día.
Qué trae esta nueva versión de CPU-Z
Lo primero que llama la atención es que la actualización incorpora más de 100 comprobaciones de salud. Antes servía sobre todo para ver qué piezas había montadas dentro del equipo. Ahora, además, permite revisar si todo funciona como debería, algo muy útil cuando surge alguna duda o simplemente por curiosidad de saber en qué estado se encuentra la máquina.
La otra gran novedad son las pruebas de estrés integradas en el propio programa. Con ellas se puede poner el procesador a trabajar a fondo y ver cómo responde. Viene de perlas después de montar un PC nuevo, tras cambiar algún componente o cuando lo que se busca es la tranquilidad de saber que el equipo se mantiene estable bajo carga.
También se ha sumado el seguimiento del Effective Clock, que muestra con mucha más precisión la frecuencia real a la que trabaja el procesador. Un detalle que va directo a quienes hacen overclock o quieren controlar al milímetro el rendimiento de su CPU, sea porque ya lo hacen o porque le están dando vueltas a la idea.
Una herramienta pensada también para los más exigentes
La actualización llega con mejoras dirigidas a esos usuarios que disfrutan trasteando con el equipo y llevan el overclocking extremo hasta el límite. Para ese perfil, tener datos fiables y precisos marca la diferencia, y esta versión los ofrece con bastante más detalle que antes.
Todo esto significa que CPU-Z ya no es ese típico programa que se descargaba una única vez para consultar un dato suelto sobre el hardware que no se conocía. Ahora ayuda también a verificar que los componentes siguen en buen estado y, de paso, a comprobar si aún dan la talla para mover juegos y programas de alto rendimiento o si empiezan a quedarse un poco cortos.
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Imagen: hardzone.es
