Los requisitos de Call of Duty: Modern Warfare 4 ya están sobre la mesa, y la noticia es más amable de lo que muchos temían. Activision Blizzard ha confirmado tanto la configuración mínima como la recomendada, y al final el listón para empezar a jugar ha quedado un poco por debajo de lo que se esperaba. Buena señal para quien tiene un equipo con algunos años a las espaldas y no quiere pasar por caja antes del estreno.
Conviene aclarar una cosa desde el principio. Estos números corresponden a la beta y no contemplan el uso de reescalado, esa técnica que ayuda a ganar rendimiento sin sacrificar apenas calidad de imagen. Dicho esto, es poco probable que los requisitos finales cambien de forma notable de aquí al lanzamiento, así que sirven perfectamente como referencia para ir preparándose.
En la parte más baja, para arrancar el juego hará falta Windows 10 de 64 bits, un procesador tipo Intel Core i5-8400 o AMD Ryzen 5 1600 con seis núcleos, 12 GB de RAM y una tarjeta gráfica al nivel de la GeForce GTX 1060, la Radeon RX 470 o la Intel Arc A580. Ojo con esta última, porque su equivalencia está mal puesta en la lista oficial. En realidad la Arc A580 rinde bastante por encima, más cerca de una GeForce RTX 2060 SUPER. También pedirán una unidad SSD con 60 GB libres para la beta, aunque el juego completo se irá por encima de los 100 GB. Y un detalle nada menor, sin TPM 2.0 y arranque seguro activados, ni siquiera se pondrá en marcha.
Configuraciones recomendadas para 1080p, 1440p y 4K
Para quien juegue en 1080p y quiera calidad muy alta con total fluidez, la combinación ideal pasa por Windows 11, un Intel Core i5-12400F o un AMD Ryzen 5 5600, 16 GB de RAM y una GeForce RTX 5060 o una Radeon RX 9060 con 8 GB. Nada del otro mundo, vaya. Quien tenga una RTX 4060 o una Radeon RX 7600 puede estar tranquilo, porque también moverá el juego a esta resolución bajando un poco el nivel gráfico.
Subir a 1440p carga casi todo el peso sobre la GPU. Con el mismo procesador y los mismos 16 GB de RAM, la recomendación sube a una GeForce RTX 4070 SUPER o una Radeon RX 9070 GRE con 12 GB de memoria gráfica. Una RTX 5060 Ti de 16 GB o una Radeon RX 9060 XT de 16 GB también dan un buen resultado, aunque ahí tocará ajustar algún que otro parámetro.
El salto a 2160p es otra historia. En 4K la carga gráfica y el consumo de memoria se disparan, y para evitar cuellos de botella hace falta también un procesador más músculo. La configuración idónea combina un Intel Core i5-13600K o un AMD Ryzen 7 7600, 16 GB de RAM y una GeForce RTX 4080 o una Radeon RX 9070 XT con 16 GB de VRAM. Con esa base se juega con soltura a máxima calidad. Tarjetas algo por debajo, como la Radeon RX 9070 o la GeForce RTX 4070 Ti SUPER, siguen ofreciendo un rendimiento más que decente.
La compilación de shaders deja de ser un dolor de cabeza
Y aquí llega la mejor parte. Activision Blizzard ha confirmado que la compilación de shaders se hará de forma externa, antes de entrar en la partida, evitando esos molestos tirones que tantas veces han arruinado los primeros minutos de juego en PC. Eso sí, al principio la función estará limitada al launcher de Battle.net. En Steam, en cambio, la compilación se realizará al iniciar el juego.
Un último recordatorio que no conviene pasar por alto. Sin TPM 2.0 y arranque seguro el juego directamente no funcionará. Es un requisito que ya vimos en títulos como Battlefield 6 y que busca lo mismo de siempre, reducir el número de tramposos en el modo online.
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Imagen: muycomputer.com
