Razer Huntsman V3 Pro Low Profile TKL 8KHz: análisis del teclado gaming

by Tecnoandroid
Razer Huntsman V3 Pro Low Profile TKL 8KHz: análisis del teclado gaming

En el terreno de los teclados gaming, donde cada milésima de segundo puede marcar la diferencia entre ganar y perder, el Razer Huntsman V3 Pro Low Profile TKL 8KHz se presenta con una idea muy clara en la cabeza. Un formato compacto sin bloque numérico, un perfil bajo pensado para la comodidad y unos switches ópticos analógicos que dejan al jugador decidir hasta el último detalle. Aquí lo analizamos tras probarlo con calma, sin prisas.

La marca ha querido apostar fuerte por la velocidad. Este modelo incorpora una frecuencia de sondeo de 8.000 Hz, un modo de activación rápida y tecnologías como Snap Tap y Snap Flex, todo pensado para que el tiempo entre la pulsación y lo que ocurre en pantalla sea mínimo. Sobre el papel hablamos de uno de los teclados más avanzados de Razer para esports. Toca ver cómo se comporta en el día a día.

Especificaciones y switches que se adaptan a cada mano

El corazón de este teclado está en los nuevos switches ópticos analógicos de perfil bajo. Son interruptores lineales cuyo punto de actuación se puede ajustar entre 0,1 y 2,8 mm, siendo este último valor el recorrido total. Necesitan una fuerza de 40 gramos y están certificados para aguantar hasta 100 millones de pulsaciones, así que combinan una respuesta muy rápida con una durabilidad notable.

Su carácter analógico permite una de las funciones estrella, el modo Rapid Trigger. En lugar de esperar a que la tecla vuelva a un punto fijo de reinicio antes de registrar otra pulsación, el interruptor se restablece con un movimiento hacia arriba de apenas 0,1 mm. A esto se suman Snap Tap, que da prioridad a la última pulsación entre dos teclas elegidas, Snap Flex, que asocia una acción al pulsar y otra al soltar, y la pulsación dinámica, capaz de asignar comandos distintos según la profundidad con la que se presione.

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Otro punto fuerte está en la comunicación con el ordenador. Razer usa su tecnología HyperPolling con esos 8.000 Hz, ocho veces más que los 1.000 Hz habituales de muchos teclados gaming. Simplificando mucho, el teclado informa al sistema de su estado hasta 8.000 veces por segundo. Según las mediciones de la propia Razer, la mezcla de HyperPolling y estos interruptores permite una latencia media de apenas 0,39 ms, aunque esa cifra dependerá del equipo y de las condiciones de uso.

Se completa la ficha con N-Key Rollover y anti-ghosting, teclas totalmente programables, grabación de macros al vuelo y una memoria híbrida capaz de guardar hasta seis perfiles. La configuración se hace con Razer Synapse, aunque también se pueden cambiar parámetros directamente desde el teclado e incluso acceder a los ajustes por Synapse Web desde un navegador. Muy útil en ordenadores compartidos o en competiciones. Hay iluminación individual Razer Chroma RGB, teclas de PBT de doble inyección, un dial digital multifunción con dos botones dedicados y una carcasa superior de aleación de aluminio 5052. Por dentro, espuma amortiguadora de EPDM y EVA mejora la acústica. La conexión es solo por cable con un USB-C desmontable. Sus dimensiones son de 361 x 139 x 26,6 mm y pesa 590 gramos, con una altura frontal de apenas 19,5 mm. El precio recomendado es de 259,99 euros.

Unboxing y primer contacto con el teclado

Como siempre en Razer, llega en una caja de cartón duro y negro. En la parte frontal aparece una imagen del teclado a todo color con su nombre y algunas características. Detrás, el fabricante recurre a croquis para destacar sus puntos fuertes. En un lateral hay una pegatina con códigos de barras y logos, que además avisa de un detalle importante, la disposición es ANSI US y por desgracia no viene en español. En el otro lado se indica el tamaño, el peso y el contenido del paquete.

La caja se abre por arriba y da acceso directo al teclado, protegido por una tela negra. Debajo están los accesorios, poca cosa la verdad, una cajita con el cable y los manuales y una lámina con los atajos para activar las funciones sin necesidad de software. El cable mide 1,8 metros, va mallado con hilo de nailon negro y usa USB-C en la parte del teclado y USB-A en la del PC.

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La tipografía de las teclas está en mayúsculas, de tamaño medio tirando a pequeño, situada en la zona superior central para coincidir con el LED RGB del interruptor. A la derecha están los dos botones multimedia configurables, el dial digital y una pequeña pantalla de LEDs indicadores de estado. Es un teclado realmente bajo, apenas levanta del suelo.

En la parte inferior hay cinco grandes inserciones de goma para que no se mueva, patas elevadoras de tres posiciones y una pequeña hendidura tras la que se esconde el puerto USB-C. Las caperuzas usan el clásico anclaje en cruz de los interruptores mecánicos, aunque de perfil bajo. Visto por fuera, llega el momento de conectarlo y comprobar cómo rinde de verdad.

Fuente
Imagen: hardzone.es

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