Después de años dejando el terreno libre, Nova Lake-S es la carta con la que Intel parece decidida a plantar cara a AMD en un frente que había abandonado casi por completo: los procesadores de escritorio con gráficos integrados capaces de mover juegos de verdad. El equipo azul se dio cuenta tarde del error, eso está claro, porque durante mucho tiempo dejó a los Ryzen G-Series mandar sin apenas competencia en el segmento de las APU para sobremesa.
Que Intel ofrecía capacidades gráficas en sus procesadores no es ninguna novedad. El problema era que resultaban demasiado básicas, pensadas para mostrar el escritorio y poco más, sin ninguna aspiración a mover videojuegos. Con la gama Nova Lake-S esto cambiaría, ya que integraría una iGPU con 12 núcleos gráficos Xe3P, según las últimas filtraciones que han circulado.
Una iGPU pensada para competir con las APU de escritorio
La información filtrada por Jaykihn apunta a algo más que una simple mejora incremental. Nova Lake-S no solo llevaría una GPU bastante más potente que las habituales de la gama Core, sino que además necesitaría dos fases VCCGT dedicadas a alimentar el subsistema gráfico, en lugar de una sola como venía siendo lo normal hasta ahora. Ese pequeño detalle técnico dice mucho.
Es una señal clara de que Intel está diseñando un procesador con una iGPU que aspira a competir con soluciones de escritorio reales, no solo a cubrir necesidades básicas de vídeo o tareas ligeras como ha venido haciendo en los últimos años. En otras palabras, aquí hay intención de jugar, y no solo de rellenar el hueco.
Dieciséis núcleos y la arquitectura gráfica más avanzada de Intel
En cuanto a la parte de cómputo, este procesador contaría con un total de 16 núcleos repartidos en 4 de rendimiento, 8 de eficiencia y 4 de ultra eficiencia, siguiendo con la arquitectura híbrida que Intel implementó hace ya unos años. A todo esto se suman los mencionados 12 Xe3P cores encargados del apartado gráfico.
Y aquí está lo interesante. Xe3P es la evolución de la arquitectura Xe3 que Intel ya usa en sus procesadores móviles Panther Lake, lo que sugiere que la compañía está trasladando su tecnología gráfica más avanzada al escritorio. No es un experimento aislado, sino el mismo camino que ya había empezado a recorrer en portátiles.
El consumo que se rumorea para este procesador se sitúa en 65W para exprimir al máximo el rendimiento gráfico. Esa cifra no es casual, porque le permitiría competir cara a cara con los Ryzen 8700G, Ryzen 8600G, Ryzen 8500G y Ryzen 8300G, todos ellos con un TDP de 65W.
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Imagen: hardzone.es
