El primer SSD chino montado por una gran marca ya está aquí, y quien ha dado el paso ha sido Lenovo. La jugada no es casual, porque el precio de la memoria y del almacenamiento se ha vuelto un dolor de cabeza para todos los fabricantes, y la firma ha decidido buscar alternativas más económicas sin que el rendimiento se resienta demasiado. Lo curioso es que el resultado sorprende, y no precisamente por lo mal que va.
Durante años la mayoría de productos que tenemos entre manos venían de fábricas asiáticas, cierto, pero los mejores componentes solían salir de empresas de Estados Unidos o Europa. Los de fabricación china se quedaban en un segundo plano, relegados a lo barato. Ahora esa idea empieza a cambiar, y Lenovo lo está demostrando con hechos.
Por qué China entra en la ecuación del almacenamiento
La razón detrás de este movimiento es bastante simple, todo está más caro. Sobre todo la memoria y el almacenamiento. Hace un par de años se podía montar un portátil decente sin que el precio se disparara, pero hoy la cosa ya no resulta tan sencilla. Y ahí es donde entra la búsqueda de opciones distintas.
China llevaba tiempo trabajando en esto, no es ninguna novedad. Lo que pasa es que antes estos SSD no daban la talla para colarse en equipos de marcas grandes. Ahora parece que ya alcanzan el mínimo necesario para que tenga sentido usarlos. No hablamos de un salto revolucionario, hablamos de componentes que por fin cumplen.
Rendimiento correcto y un precio que pesa mucho
Por lo que se ha podido comprobar, estos SSD chinos funcionan bien. Sin más. No son los mejores del mercado, pero tampoco van lentos ni dan problemas en el uso diario. Para la mayoría de la gente, abrir programas, jugar un rato o trabajar, la experiencia será igual que con cualquier otra unidad. Y eso, para un uso normal, es más que suficiente.
Luego está el tema del precio, que al final es lo que de verdad importa. Si a Lenovo le sale más barato montar este tipo de almacenamiento, resulta más fácil que el portátil no suba tanto de precio o que puedan ajustar mejor el coste final. Y viendo cómo está el panorama, ese detalle pesa bastante en la balanza.
Al fin y al cabo, casi todos preferimos tener 1 TB de SSD que 256 GB por el mismo dinero. Y para conseguir eso, a los fabricantes solo les queda una vía, apostar por componentes más económicos que ofrezcan más capacidad. Lenovo ha sido el primero en dar ese paso, y habrá que ver quién sigue su ejemplo.
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Imagen: hardzone.es
