Los procesadores de Intel vuelven a moverse en cuanto a precios, y esta vez toca a dos modelos muy queridos por quienes buscan buen rendimiento sin gastar de más. Hablamos de los Intel Core Ultra 7 270K Plus y del Core Ultra 5 250K Plus, dos chips que hasta ahora eran de lo mejor que se podía comprar en relación precio-rendimiento. Pues bien, tampoco ellos se libran del ajuste al alza, porque Intel ha modificado el precio recomendado de ambos en su página de producto.
Cuánto suben los nuevos precios recomendados
El cambio no es dramático, pero se nota. El Intel Core Ultra 7 270K Plus pasa de unos 279 euros a unos 325 euros, es decir, alrededor de 46 euros más. El Core Ultra 5 250K Plus, por su parte, sube de unos 186 euros a unos 214 euros, unos 28 euros de diferencia. Cifras que, dicho así en frío, pueden asustar un poco.
Ahora bien, conviene tener claro un detalle importante. Esta subida se aplica solo al precio que recomienda Intel, y al final del día son las tiendas las que deciden a cuánto venden los chips. Dicho de otra forma, este ajuste no tiene por qué trasladarse de golpe y de forma rígida a todos los comercios. El minorista siempre tiene la última palabra.
De hecho, en España la situación por ahora está bastante tranquila. Los precios de ambos procesadores se mantienen contenidos y no se ha visto una subida que castigue de verdad su valor. El Core Ultra 5 250K Plus se puede encontrar por entre 229,90 y 239,99 euros, mientras que el Core Ultra 7 270K Plus ronda entre los 319,99 y los 339,99 euros, según dónde busquemos.
Por qué siguen mereciendo la pena
Incluso con los precios más altos que hay ahora mismo, la relación calidad-precio de los Core Ultra 200S Plus sigue siendo muy buena. En el análisis que se publicó el pasado mes de marzo quedó claro que el Core Ultra 7 270K Plus rinde mejor en juegos que un Ryzen 7 9700X y se acerca bastante al Ryzen 7 7800X3D. Y en aplicaciones que tiran del multihilo se codea con el Ryzen 9 9950X. Nada mal, la verdad.
Los dos siguen siendo muy recomendables. El único pero, y no es menor, tiene que ver con la plataforma. El socket LGA 1851 en el que se montan no va a recibir nuevos procesadores, así que es un zócalo con los días contados. Eso significa que quien monte uno de estos chips no podrá dar el salto a la próxima generación de Intel, la conocida como Nova Lake-S, sin cambiar de placa.
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Imagen: muycomputer.com
