El diseño original del Intel 8080 dibujado a mano ha vuelto a salir a la luz gracias a un coleccionista, y con él una parte fundamental de la historia de la computación moderna. Hablamos de uno de los primeros microprocesadores realmente útiles que existieron, un chip que empujó como pocos el desarrollo de la informática basada en silicio. Era un procesador de 8 bits, salió al mercado en 1974, tres años después del Intel 4004, y arrancaba trabajando a 2 MHz. Más tarde llegaron versiones capaces de alcanzar los 3,12 MHz.
El éxito fue tan grande que su diseño acabó en manos de compañías como AMD, NEC y Texas Instruments, entre otras. Y no solo eso. En los países del entonces llamado bloque comunista se fabricaron copias sin pagar licencia alguna. Antes de él había llegado el Intel 8008, presentado en 1972, con una velocidad máxima de 0,8 MHz y también de 8 bits.
Cómo se diseñaba un chip cuando no existían los ordenadores modernos
Cuando el 8080 salió al mercado todavía no había herramientas informáticas que facilitaran el trabajo de diseño de semiconductores. Esto significa una cosa muy concreta, que estos diseños se hacían literalmente a mano. En los años setenta se recurría a una gran película roja conocida como Rubylith, formada por dos capas superpuestas pensadas específicamente para este tipo de tareas.
La capa de abajo era una lámina de poliéster transparente que servía de soporte. La de arriba, en cambio, era una lámina translúcida de color rojo rubí, y de ahí viene precisamente el nombre. Esa capa superior se podía cortar y separar de la inferior. Su color resistía la luz para películas ortocromáticas, sensibles al azul y al verde pero no al rojo. Un material, por cierto, que también se usaba en el diseño gráfico para crear máscaras destinadas a distintas técnicas de impresión, la litografía incluida.
Una pieza única que ahora busca ser restaurada
Dan Lynch, coleccionista, ha tenido la fortuna de hacerse con el diseño original del Intel 8080 sobre Rubylith. Ha compartido imágenes en Internet para demostrarlo y, de paso, para pedir ayuda con su restauración. Por lo visto la pieza necesita un nuevo enmarcado de cristal, algo básico si se quiere conservar en buen estado durante años.
El valor de este documento va mucho más allá del coleccionismo. Es un objeto único que recoge uno de los diseños más importantes de la computación contemporánea, y su conservación resulta clave por todo el conocimiento que guarda sobre los semiconductores en aquella primera etapa de los 8 bits. Dicho de otro modo, si algún día ocurriera un conflicto mundial grave que obligara a la humanidad a dar un paso atrás en lo tecnológico, tener a mano este diseño sería un buen punto desde el que empezar de nuevo.
El Intel 8080 se usó en los primeros microordenadores, como el Altair 8800 y el IMSAI 8080. También movió la máquina arcade de Space Invaders, que corría sobre una versión de este procesador a 2 MHz. Y aquí va una curiosidad estupenda. Por las limitaciones de la CPU, los 55 alienígenas del inicio de cada partida se movían con una lentitud exasperante, pura falta de rendimiento del chip. Pero según los ibas destruyendo, la carga bajaba y el juego se aceleraba, aumentando el ritmo de la acción y creando esa sensación de frenesí que hizo mítico al arcade.
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Imagen: muycomputer.com
