Instagram ha encontrado la forma de resolver una de esas pequeñas frustraciones que sacaban de quicio a quien publica contenido con frecuencia. Ahora se podrá cambiar la música de las publicaciones y los carruseles que ya están en el perfil sin borrarlos ni volver a subirlos. La herramienta se llama Replace Audio y lo mejor es que respeta todo lo que la publicación ya había acumulado, es decir los «me gusta», los comentarios, las veces que se ha compartido y el alcance que había conseguido con el tiempo. Un alivio para quien no quería tirar por la borda meses de interacciones solo por actualizar la banda sonora.
La función aparece dentro de las opciones de edición de cada contenido. Basta con abrir el menú de la esquina superior derecha, entrar en «Editar» y elegir la nueva opción para sustituir el audio. Hasta ahora la única salida pasaba por eliminar el post y crearlo otra vez desde cero, con la pérdida de visibilidad e interacciones que eso suponía. Y hay más, porque el cambio de música podrá repetirse tantas veces como se quiera. Una misma publicación puede ir pasando por distintas canciones sin renunciar a nada de lo que ya tenía.
Qué gana quien publica y qué cambia para el usuario normal
La imagen o el vídeo permanecen intactos, lo que se adapta es solo la banda sonora, ya sea por gusto personal, por una campaña concreta o por el tema que esté triunfando en ese momento. Eso sí, conviene tener claro un punto que la propia compañía ha querido dejar claro. Sustituir la música no da por sí sola un empujón en el algoritmo. La publicación no se trata como recién subida ni recupera de forma automática posiciones en el feed. Lo que sí puede ocurrir es que, al asociarla a una canción de tendencia, el contenido se mantenga en sintonía con lo que se lleva en la plataforma y consiga una especie de segunda vida cuando vuelva a circular.
Para creadores, anunciantes y marcas la utilidad salta a la vista. Un vídeo que funcionó bien hace meses se puede reutilizar con una canción distinta sin repetir la grabación ni perder las interacciones acumuladas. También se abre la puerta a probar diferentes pistas sobre la misma pieza, alargar una campaña o refrescar un contenido patrocinado para adaptarlo a otra temporada. Para quien usa la app como un álbum personal, en cambio, la cosa resulta algo más rara. La música forma parte del recuerdo de cuando se publicó esa foto, y cambiarla meses después modifica ese momento hacia atrás. Alguien puede toparse con una publicación antigua y notar que ya no suena como la recordaba.
Una red que apuesta por el contenido siempre editable
Replace Audio encaja con otras funciones recientes que van en la misma dirección, la de dejar que el contenido siga cambiando después de haberse publicado. Instagram ya permite reorganizar las entradas de la cuadrícula del perfil y añadir pies de foto individuales a cada imagen de un carrusel. La idea de fondo es que pulsar «Compartir» deje de ser el punto final de una pieza y se convierta en el arranque de una versión que se puede retocar cuando se quiera. La nueva herramienta resuelve una limitación real y sirve incluso fuera del terreno profesional, pero resume bien hacia dónde va la plataforma, cada vez más lejos de la publicación como recuerdo fijo y más cerca de un escaparate donde todo se puede actualizar, reciclar y adaptar para perseguir la siguiente tendencia.
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Imagen: muycomputer.com
