Hay videojuegos que hoy consideramos clásicos y que, sin saberlo, estuvieron a un paso de no ver nunca la luz. No por falta de calidad ni por problemas técnicos, sino por algo mucho más aburrido y complicado de lo que parece, los problemas legales. Detrás de muchos títulos que regalaron horas y horas de diversión se esconden negociaciones tensas, contratos mal firmados y disputas que estuvieron cerca de acabar en los tribunales. Y de haber ido las cosas de otra manera, esos juegos habrían quedado en el olvido, sustituidos por otros que quizá ni siquiera recordaríamos.
Lo curioso es que buena parte del público que los disfrutó jamás se enteró del riesgo que corrieron. Algunos se salvaron por poco, otros llegaron muy cambiados respecto a la idea original, pero todos comparten la misma historia de fondo, la de un lanzamiento que pendió de un hilo por culpa del papeleo.
Casos famosos que casi se cancelan para siempre
Uno de los ejemplos más llamativos es el de GoldenEye 007 para Nintendo 64. Fue un éxito rotundo en su momento, pero durante años pareció imposible volver a jugarlo de forma oficial. El motivo era un auténtico rompecabezas, los derechos estaban repartidos entre varias empresas, desde Nintendo hasta los propietarios de la licencia de James Bond. Incluso llegó a estar casi terminada una remasterización para Xbox 360, aunque nunca vio la luz porque no hubo forma de cerrar un acuerdo entre todas las partes implicadas.
Algo parecido ocurrió con The Witcher. Cuando CD Projekt compró los derechos de las novelas, pactó con su autor, Andrzej Sapkowski, una cantidad fija en lugar de un porcentaje sobre las ventas. El escritor estaba convencido de que los videojuegos no llegarían muy lejos. El problema apareció años más tarde, cuando la saga se convirtió en un fenómeno mundial. Sapkowski reclamó entonces una parte mayor de los beneficios y ambas partes tuvieron que sentarse a negociar para evitar que el asunto acabara en los juzgados, algo que podría haber puesto en peligro el futuro del juego.
Y luego está el caso de Prey 2, que fue un culebrón en toda regla. El desarrollo avanzaba a buen ritmo e incluso se mostró un tráiler que dejó a los jugadores con muchas ganas de más. Pero empezaron los desencuentros entre Bethesda y Human Head Studios, y el proyecto terminó cancelándose. Al final, el Prey que llegó a las tiendas en 2017 no tenía prácticamente nada que ver con aquel título presentado años atrás. Salió, sí, pero solo una parte de la idea original sobrevivió al proceso.
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Imagen: hardzone.es
