GIMP ha dado un salto que pocos veían venir, y buena parte de quienes trabajaban a diario con Photoshop están empezando a mirar hacia otro lado. Hablamos de un proyecto de código abierto, gratuito de arriba abajo, que lleva años peleando de tú a tú con la propuesta de Adobe. Y los últimos cambios introducidos aquí han terminado por convencer a mucha gente que hasta hace poco ni se lo planteaba.
El mundo de la edición de imágenes ha crecido una barbaridad en los últimos tiempos, tanto en número de programas disponibles como en las funciones que ofrecen. Aun así, hay dos nombres que mandan por encima del resto. Uno es Photoshop, el clásico de Adobe. El otro es precisamente GIMP, ese editor que durante años arrastraba fama de complicado y algo tosco, pero que ahora empieza a jugar en otra liga.
Lo que muchos usuarios llevaban pidiendo desde hacía tiempo por fin ha llegado. Conviene reconocerlo. La llegada de GIMP 3.0, una actualización que tardó nada menos que 7 años en aterrizar en los equipos de todo el mundo, ha traído consigo un buen puñado de mejoras. Y no son mejoras cualquiera. Algunas de ellas se venían solicitando desde hacía cosa de 20 años, así que la espera ha sido larga de verdad.
Los cambios que están empujando a la gente a cambiar de programa
Cualquiera que haya pasado un tiempo probando distintos editores lo sabe de sobra. Pese a su enorme potencial, GIMP arrastraba hasta hace poco algunos inconvenientes bastante serios. Cosas que frenaban a quien quería dar el salto y quedarse. Detalles que, en el día a día, marcaban la diferencia entre seguir con la herramienta o volver corriendo a lo de siempre.
Por eso tiene sentido detenerse en las modificaciones que sus desarrolladores han metido finalmente en esta versión. Algunas responden a peticiones antiquísimas, otras simplemente ponen al programa al nivel que se le exige hoy en día. El objetivo es claro. Sacar el máximo partido a esta propuesta de código abierto y, de paso, olvidarse de Photoshop sin echar nada de menos.
Y aquí es donde entra en juego el perfil de quien lo usa. Tanto los profesionales curtidos en la edición fotográfica como los que apenas empiezan encuentran ahora un terreno mucho más amable. GIMP 3.0 no es solo una actualización más. Es el momento en el que este editor deja de ser una alternativa a regañadientes para convertirse en una opción de pleno derecho, capaz de plantar cara a la referencia del sector durante mucho tiempo indiscutible.
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Imagen: softzone.es
