La GAOMON Pro 19 llega para resolver un problema que conoce cualquiera que se haya puesto a buscar una tableta gráfica de tamaño medio. Hasta ahora tocaba elegir entre desembolsar una cantidad enorme por los modelos de gama alta o conformarse con paneles Full HD que pierden nitidez en cuanto se estiran las pulgadas. La firma china GAOMON, que quizá no suene a todo el mundo pero lleva años abriéndose camino en un sector cada vez más concurrido, ha decidido romper con ese dilema. El resultado es un panel 4K UHD en un cómodo formato de 18,4 pulgadas, con un precio bastante más amable que el de las marcas más conocidas.
Conviene aclarar una cosa de entrada. No estamos ante un equipo ligero pensado para meter en la mochila, porque ronda los 2,5 kg y pesa lo suyo. Es un monitor de dibujo robusto, pensado para quedarse fijo en el escritorio como herramienta principal del set up. A diferencia de los modelos baratos que abusan del plástico blando en la pantalla, aquí se ha optado por un cristal grabado químicamente que aguanta mucho mejor el desgaste del día a día. Y al eliminar las teclas físicas laterales en favor de un diseño limpio y minimalista, GAOMON ha puesto el foco donde de verdad importa, en la precisión del color y en una experiencia táctil que imita la fricción del papel.
Pantalla 4K, color y un lápiz que sorprende
Las 18,4 pulgadas ofrecen un espacio de trabajo equivalente a un lienzo A4 real más el hueco para los menús del software, pero la gran baza de esta tableta es la nitidez. Trabajar a resolución 3840 x 2160 en estas dimensiones elimina por completo el pixelado, un alivio enorme para ilustradores que viven haciendo zoom o para editores que manejan líneas de tiempo eternas en vídeo. El tratamiento de cristal grabado con nano textura dispersa muy bien los reflejos de las lámparas, y al estar el panel laminado desaparece ese molesto hueco entre la punta del lápiz y el cursor digital.
En color, el panel cumple. Viene calibrado de fábrica con una precisión de Delta E menor de 1.5 y cubre el 96% del espacio Adobe RGB y el 98% de DCI P3. La pega real está en el brillo. Sus 220 nits se quedan algo justos si trabajas en una habitación con mucha luz natural, aunque para un estudio con luz normal o artificial cumple sin problema. Los ángulos de visión de 178 grados son muy estables, así que los colores no se lavan al inclinarse sobre el dibujo.
El motor de los trazos es el nuevo lápiz G-Pro, ergonómico, sin baterías y con un revestimiento de goma en más de la mitad del cuerpo para que no resbale con el sudor. Sobre el papel impresionan sus 16.384 niveles de presión, pero la mejora real se nota en la suavidad. Detecta el contacto con solo 2 gramos de fuerza inicial, admite inclinaciones de hasta 60 grados y la distancia de rebote de la punta es de apenas 0,35 mm. El trazo fluye sin retraso perceptible y las diagonales salen rectas. Ahora bien, hay una particularidad. La pantalla reacciona cuando la punta está todavía lejos de la superficie, lo que obliga a levantar la mano más de lo habitual para dejar de marcar. Una manía que no se arregla del todo tocando los ajustes. El software de configuración funciona correcto, aunque se nota algo básico frente al ecosistema de las marcas más asentadas.
Ergonomía, atajos y precio
El diseño físico simplifica el flujo de trabajo en el escritorio. En la parte trasera lleva un soporte metálico regulable que ajusta la inclinación de forma continua desde los 15° hasta los 85°, ideal para pasar de una postura plana a una casi vertical de monitor secundario. Las patas rematan con unas gomas que agarran la mesa de maravilla, evitando que la tableta baile cuando uno se apoya con fuerza. En el borde superior hay un portalápices integrado muy práctico, con una base que guarda 20 puntas de repuesto, 10 normales y 10 de fieltro para un tacto aún más parecido al papel.
La decisión más discutible es la ausencia total de botones físicos en la superficie. Se ha hecho para aprovechar al máximo el lienzo, pero los perfiles orientados al diseño gráfico, más pegados a las herramientas de software que a la ilustración tradicional, los van a echar mucho de menos. Al ser una tableta grande, obliga a colocar el teclado muy cerca o en una posición algo incómoda para usar los atajos.
La GAOMON Pro 19 destaca por un panel 4K sobresaliente y una buena calibración de color a un precio muy contenido, algo poco habitual en dispositivos de estas características. La falta de botones entorpece la experiencia si dependes de los atajos de teclado, y detalles como la distancia de detección del lápiz o la sencillez del software hacen que quizá no sea la opción ideal para un perfil profesional exigente. Aun así, es una opción muy interesante para creadores que pongan por delante la nitidez o que busquen también una pantalla extra de escritorio. La GAOMON Pro 19 está disponible en la web oficial de Gaomon por 749€, frente a los 899€ anteriores, y también en canales como Amazon.
