Hay proyectos que parecían pura fantasía y que hoy, gracias a la inteligencia artificial, terminan tomando forma en el mundo real. Y uno de los más llamativos que hemos visto últimamente es esta recreación del diario de Tom Riddle, el objeto mágico que cualquier seguidor de Harry Potter recuerda perfectamente. La clave está en la combinación de una tablet reMarkable con un modelo de IA capaz de contestar a lo que escribes, casi como si el cuaderno estuviera vivo.
La idea puede sonar disparatada, lo admitimos. Pero el resultado sorprende de verdad. Un creador ha logrado transformar una reMarkable en algo muy parecido a ese famoso diario, aprovechando la sencillez del dispositivo y añadiéndole un cerebro artificial detrás. Nada de menús interminables ni de aplicaciones por todos lados. Solo escribir y esperar la respuesta.
Cómo funciona esta versión real del diario de Tom Riddle
El funcionamiento es justo lo que imaginas, sobre todo si has visto la película. Escribes en la pantalla como si fuera un cuaderno cualquiera y, al cabo de unos segundos, aparece una contestación. Ahí está la gracia del proyecto, porque no da la sensación de estar usando una app al uso, sino de vivir esa experiencia algo inquietante que transmitía el diario original. Escribes, esperas, y el papel te responde.
Buena parte del encanto viene de la propia reMarkable. No es una tablet repleta de aplicaciones y notificaciones, sino un aparato mucho más minimalista, pensado prácticamente solo para escribir. Y eso se nota muchísimo. La sensación se acerca bastante a la del papel de verdad, algo que ayuda a meterse de lleno en la experiencia. Si hubiera que abrir una aplicación o ver la típica barra de notificaciones en la parte de arriba, se perdería toda la magia.
Una IA que imita el aire misterioso de Tom Riddle
El comportamiento del modelo de IA tampoco es neutro, y ese es otro detalle interesante. Está ajustado para contestar con cierto tono enigmático, tratando de recordar al personaje de Tom Riddle y no soltar simplemente una respuesta plana. No es perfecto, evidentemente, pero sí lo bastante conseguido como para tener ese punto que engancha. Nada que ver con lo que te devolvería una IA convencional como ChatGPT si le hicieras la misma pregunta.
Y esa es precisamente la diferencia. Aquí no se busca eficiencia ni respuestas rápidas y frías. Se busca recrear una sensación, una atmósfera concreta, ese aire un poco perturbador del cuaderno que aparece en las películas. Todo el proyecto puede analizarse en vídeo gracias a su creador, que muestra cómo escribir en la pantalla desencadena esas respuestas cargadas de misterio.
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Imagen: hardzone.es
