Cobre y fibra de vidrio: los materiales que amenazan con la próxima crisis PC

by Redazione
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Después de meses viendo cómo la memoria RAM se disparaba por las nubes, ahora aparecen dos nombres en la lista de posibles problemas que suenan mucho más básicos de lo que uno esperaría: el cobre y la fibra de vidrio. Y no son componentes cualquiera, son la base física con la que se fabrica casi todo lo que hay dentro de un ordenador. Si estos materiales empiezan a escasear, el efecto podría ser bastante más profundo que un simple aumento de precio en un par de piezas.

La situación viene de lejos. Durante los últimos meses, tanto la memoria RAM como los SSD han visto una demanda muy por encima de la oferta, sobre todo por culpa de los centros de datos dedicados a la inteligencia artificial. Conseguir esos componentes a precios razonables ya es prácticamente cosa del pasado. Pero el asunto no se queda ahí, porque materiales todavía más elementales podrían sumarse pronto a la fiesta.

Qué papel juegan el cobre y la fibra de vidrio

El cobre es el material de los cables y de buena parte de la placa base. Sin cobre no circula la electricidad dentro del equipo, así de simple. El problema actual es que se está consumiendo muchísimo más por la construcción masiva de centros de datos para IA, como los que levanta Amazon, que necesitan cantidades enormes de cableado y energía. Cuando todos quieren lo mismo al mismo tiempo, el precio sube y el material empieza a escasear.

La fibra de vidrio es menos famosa, pero pesa igual. Funciona como una especie de base dentro de las placas electrónicas, ese soporte sobre el que luego se montan los chips. Sin ese material no se pueden fabricar muchas de las piezas internas de un ordenador o de una tarjeta gráfica. Y aquí está el detalle incómodo: no se produce de forma rápida ni sencilla. Así que si la demanda crece, se vuelve más cara y complicada de conseguir.

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Una reacción en cadena que puede tocarlo todo

El resumen de la situación es sencillo de entender. Si antes el reto era pillar memoria RAM o un SSD a buen precio, ahora el riesgo es que hasta los materiales básicos para fabricar hardware empiecen a faltar o a encarecerse. Y cuando eso ocurre, todo lo demás sube detrás, como una especie de efecto dominó.

Si la tendencia sigue así, no solo se pagará más por los componentes. También podría tardar más en llegar cada nuevo producto y haber menos unidades disponibles en las tiendas. Es un poco como quedarse sin ladrillos para construir casas: por muy bueno que sea el diseño, sin ese material no se levanta nada.

Fuente
Imagen: hardzone.es

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