Pocos discuten que Google Chrome sigue siendo el navegador favorito de la mayoría, aunque eso no lo convierta automáticamente en el mejor. Y hay un detalle que muchos pasan por alto durante años sin saberlo, la posibilidad de retocar a fondo la barra de herramientas hasta dejarla exactamente como conviene. Ese componente que está siempre ahí arriba, a la vista, puede transformarse en algo mucho más útil de lo que parece de fábrica.
La interfaz de este programa del gigante de las búsquedas destaca precisamente por su sencillez. Es una apuesta pensada para la mayoría, esa gente que no quiere complicarse la vida y solo busca navegar sin más. Ahora bien, quien pasa horas frente a la pantalla acaba echando en falta tener los accesos más habituales al alcance de un clic. Y ahí es donde entra en juego la personalización, algo bastante más fácil de lo que se podría imaginar en un primer momento.
Los usuarios más veteranos suelen buscar interfaces más completas, con las funciones importantes siempre visibles. Curiosamente, Chrome ofrece esa opción sin obligar a instalar nada raro ni a pelearse con menús imposibles. Añadir o quitar accesos directos a las herramientas que de verdad se usan cada día es cuestión de segundos, y a la larga se nota. Sobre todo cuando el trabajo diario se apoya casi por completo en el navegador de Google.
Los pasos concretos para configurarla a medida
El proceso apenas roba tiempo y, además, todo lo que se ajuste aquí se guarda de forma permanente. Eso significa que no hay que repetir la configuración cada vez que se abre el programa, algo que se agradece bastante con el paso de las semanas. Basta con hacerlo una vez y olvidarse del asunto.
Para empezar hay que abrir el menú principal a través del botón representado por los tres puntos verticales, el que aparece en la esquina superior derecha. Desde ahí conviene situarse en el apartado llamado Más herramientas y localizar la opción de Personalizar Chrome. En ese preciso instante se despliega un nuevo panel en la parte derecha de la ventana, listo para trabajar con el aspecto del navegador.
Ese panel lateral es la puerta de entrada a todos los retoques. Desde él se ajusta el tema del programa y, poco a poco, se va moldeando la interfaz según las necesidades de cada persona. La gracia está en que cada cual decide qué quiere ver y qué prefiere dejar fuera, sin que nadie imponga una única forma de trabajar. Los cambios quedan aplicados al momento, así que resulta sencillo ir probando hasta dar con la combinación que mejor encaja.
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Imagen: softzone.es
