Anti-cheat a nivel kernel: qué son Vanguard y Easy Anti-Cheat y tu privacidad

by Redazione
Anti-cheat a nivel kernel: qué son Vanguard y Easy Anti-Cheat y tu privacidad

Los sistemas anti-cheat a nivel kernel se han convertido en un tema espinoso para cualquiera que dedique tiempo a los juegos multijugador online. Títulos como Fortnite, PUBG, Valorant, CS2, League of Legends o Warzone juntan cada día a millones de personas que solo quieren desconectar un rato, con amigos o en solitario, después de una jornada larga de trabajo o estudio. El problema aparece cuando esos momentos de calma se tuercen y aparece la sombra de algo que muchos ni imaginan que corre en su ordenador.

Porque la frustración no siempre viene del rival que juega mejor. A menudo llega de los llamados chetos, jugadores que se apoyan en software para conseguir ventajas del tipo aimbot o wallhack, y que ganan partida tras partida sin despeinarse. Salvo, claro, que se crucen con otro tramposo todavía más habilidoso que ellos.

Por qué el kernel es la pieza clave de todo esto

Las trampas son, en el fondo, el único motivo por el que existen los anti-cheat. Y esos sistemas, pensados para cazar tramposos, se han vuelto cada vez más agresivos. Tanto que ya operan directamente en el kernel del sistema operativo, es decir, en el núcleo que hace de intermediario entre el hardware y el software para que todo funcione como debe.

Cuando un programa consigue acceso al kernel, cosa que hoy hace la mayoría de estos sistemas, tiene prácticamente el mismo nivel de control que el propio sistema operativo. En términos técnicos operan en el Ring 0, el nivel de ejecución más privilegiado que existe. Desde ahí pueden detectar programas externos, modificaciones de memoria o herramientas ocultas. Sobre el papel es la medida más eficaz contra las trampas. En la práctica, deja a muchos con la mosca detrás de la oreja.

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Vanguard y Easy Anti-Cheat, dos caras de la misma moneda

Uno de los ejemplos más conocidos es Vanguard, el anti-cheat que Riot desarrolló para Valorant. Funciona a nivel de kernel, en Ring 0, y arranca junto con el ordenador, quedándose activo incluso cuando el juego está cerrado. Ese detalle ha levantado bastantes críticas entre jugadores y expertos en ciberseguridad, porque hablamos de un software con acceso total al sistema corriendo en segundo plano aunque no estés jugando.

Riot lo defiende argumentando que hace falta ese enfoque para pillar cheats avanzados que también actúan con privilegios elevados. Una de sus últimas actualizaciones ha ido más allá y ya detecta dispositivos DMA PCIe conectados al PC con el firmware modificado para hacerse pasar por una unidad de almacenamiento, acceder a la memoria e inyectar el software tramposo sin ser detectado. Era, hasta ahora, el último refugio que les quedaba a los amigos de lo ajeno en ese juego.

El otro caso muy sonado es Easy Anti-Cheat, o EAC, presente en Fortnite, Rocket League, Apex Legends o Rust. Este sistema, propiedad de Epic Games, también usa controladores a nivel kernel en Ring 0 para vigilar procesos y detectar modificaciones sospechosas. La diferencia con Vanguard no está en los permisos, porque ambos tienen el mismo tipo de acceso al kernel. Está en el comportamiento: Easy Anti-Cheat solo se pone en marcha cuando ejecutas el juego, aunque mientras está activo conserva ese acceso privilegiado al sistema.

Fuente
Imagen: hardzone.es

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