Eclipse solar total en España regresa tras más de un siglo

Un fenómeno astronómico ausente durante más de un siglo llenó las calles de España: así fue el eclipse solar total que asombró a miles.

by Tecnoandroid
Eclipse solar total en España regresa tras más de un siglo - eclipse solar total España

El eclipse solar total ha vuelto a cruzar el cielo de la península ibérica después de más de 100 años sin que nadie pudiera contemplarlo desde aquí, y el resultado ha sido una auténtica marea de gente. Miles de personas salieron a las calles, cogieron el coche y organizaron su particular escapada astronómica hacia esas zonas donde el fenómeno se podía ver en todo su esplendor. No es para menos, hablamos de algo que las últimas generaciones jamás habían presenciado en directo.

Las comunidades autónomas privilegiadas, al menos en determinadas provincias, fueron Galicia, Asturias, Castilla y León, Aragón, el País Vasco, la Comunidad Valenciana y las Islas Baleares. El resto del país lo vio de manera parcial, sobre todo la mitad sur peninsular. El Castillo de los Templarios de Ponferrada se convirtió en uno de los grandes puntos de encuentro científico internacional para seguir el evento.

Las fases del eclipse, paso a paso

Conviene recordar que un eclipse no es algo estático. La Luna va tapando poco a poco la luz del Sol hasta cubrirlo por completo. Según el Observatorio Astronómico de Cantabria, todo se divide en tres fases. En la primera, el satélite empieza a interponerse y oculta el disco solar de forma paulatina. Al principio apenas se nota el cambio, pero la luz se vuelve cada vez más pálida hasta que, en los últimos minutos, la oscuridad se apodera del entorno.

Luego llega la fase de totalidad, el momento más corto y a la vez más esperado. La oscuridad es intensa, aunque nunca completa, porque siempre entra algo de luz por el horizonte. Se ven estrellas y planetas brillantes, y alrededor del Sol aparece la corona solar. Después, el disco vuelve a hacerse visible a medida que la Luna se aparta.

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Unos segundos antes del ocultamiento total se aprecian pequeños fragmentos de luz parecidos a una cadena, las llamadas perlas de Baily, en honor al astrónomo británico Francis Baily, que las describió por primera vez en el eclipse de 1836. Se producen porque la Luna no es lisa, tiene relieve, y la última luz que llega se filtra por los huecos de su orografía. Durante ese periodo también pueden verse erupciones y grandes explosiones en la atmósfera solar, una ocasión única para observarlas con telescopios y cámaras adecuadas.

El seguimiento oficial desde Yebes y las perseidas por venir

El Gobierno de España eligió el Observatorio de Yebes, en Guadalajara, como sede oficial del seguimiento institucional. Es el mayor centro del Instituto Geográfico Nacional y acogió los recursos para que los medios nacionales e internacionales pudieran mostrar este momento histórico. La primera señal llegó desde la Torre Solar mediante un telescopio con filtro de densidad neutra, que dejó pasar solo una cienmilésima parte de la luz y permitió una observación segura. Así se apreciaron las manchas solares, el famoso anillo de diamantes y de nuevo las perlas de Baily.

Tras el eclipse llega otra cita, la lluvia de meteoros más famosa del hemisferio norte, las Perseidas. Cada agosto la Tierra cruza la órbita del cometa 109P/Swift-Tuttle y se topa con partículas diminutas que, al entrar en la atmósfera a gran velocidad, se vaporizan y dejan ese rastro de luz que todos conocemos. El pico máximo ocurre tras el crepúsculo entre los días 11 y 13 de agosto. Estas estrellas fugaces alcanzan los 50 kilómetros por segundo y su actividad llega a los 200 meteoros por hora. La noche del 12 de agosto es especial porque la luna nueva, sin su brillo habitual, garantiza una visibilidad casi perfecta de estos bólidos.

Fuente
Imagen: agenciasinc.es

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