Ultrabooks: qué son y por qué siguen marcando la diferencia

Ligeros, rápidos y potentes: descubre qué define a los ultrabooks y los estándares de Intel que revolucionaron los portátiles.

by Felice Galluccio
Ultrabooks: qué son y por qué siguen marcando la diferencia

Ultrabooks: qué son y por qué siguen marcando la diferencia entre los portátiles ligeros

Los ultrabooks aparecen tarde o temprano en cualquier búsqueda de un equipo nuevo, aunque no siempre queda claro qué los separa del resto de portátiles. La idea de fondo es sencilla: son ordenadores pensados para romper el molde, capaces de ofrecer una portabilidad máxima sin obligar a renunciar a la potencia necesaria para trabajar o estudiar a buen ritmo. Nada de aquellos aparatos que parecían auténticos ladrillos. Aquí hablamos de máquinas que caben en cualquier mochila, que no pesan una tonelada y que se encienden en un abrir y cerrar de ojos, casi como una tablet.

El origen y los estándares que impuso Intel

Para que un portátil pudiera presumir de ser un ultrabook no bastaba con ser fino. En sus inicios, Intel marcó las reglas con una lista de requisitos técnicos que las marcas tenían que cumplir. De hecho, la compañía llegó a invertir millones para animar a los fabricantes a desarrollar estos chasis, buscando repetir el éxito que en su día tuvo con Centrino. Entre las condiciones estaba que el grosor no pasara de los 21 milímetros en los modelos grandes ni de los 18 en los más compactos. Además, resultaba imprescindible montar procesadores de ultra baja tensión, garantizar una conectividad Wi-Fi impecable y usar carcasas metálicas, que ayudan a que el equipo no se caliente en exceso.

El salto de verdad llegó con el almacenamiento. Los discos mecánicos dieron paso a las unidades SSD o híbridas, con arranques casi instantáneos gracias a tecnologías como Intel Rapid Start. La autonomía apuntaba a unas 5 horas de uso real y hasta 9 en espera, con pantallas táctiles y puertos USB 3.0 en muchos modelos. Después llegó el puerto Thunderbolt con sus 10 Gbps, que resolvía la falta de conexiones en chasis tan delgados. La arquitectura fue evolucionando de Sandy Bridge e Ivy Bridge hasta Haswell, la etapa que trajo el primer SoC basado en x86, bajando el consumo a unos 15 W y sumando funciones como el NFC integrado.

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Diferencias con notebooks, netbooks y realidad del mercado

Conviene no mezclar conceptos. El notebook es el portátil clásico, polivalente, que puede llegar hasta las 21 pulgadas y encaja bien para quien casi no se mueve de casa. El netbook es mucho más modesto, pensado para navegar o ver vídeos, típico en colegios por barato y ligero, pero sin la potencia bruta de un ultrabook. El ultrabook se queda arriba, como tope de gama, con componentes de vanguardia e incluso versiones convertibles 2 en 1 que se doblan para funcionar como tablet.

AMD también tuvo su respuesta con los llamados ultrathins, basados en tecnología Fusion. A veces flojean algo en procesado puro, pero suelen ganar en apartado gráfico, algo útil para juegos ligeros o aplicaciones 3D. El punto flaco durante mucho tiempo fue el precio, que solía superar los 1000 euros, lejos del rango más popular de 500 a 700 euros. Por eso hubo quien vio este segmento como algo selecto, en la línea del MacBook Air.

En el uso diario, quien busca equilibrio encuentra aquí su sitio. Para diseño pesado o edición de vídeo profesional, un portátil convencional sigue por delante, pero un ultrabook con Core i7 aguanta de sobra varias aplicaciones abiertas sin ir a tirones. Hay modelos de 14 pulgadas con apenas 1,25 kg y hasta 11 horas de batería, y opciones de 15 pulgadas en aluminio con varios puertos HDMI y USB-C. La recomendación pasa siempre por priorizar el disco SSD para ganar velocidad de lectura y escritura, eligiendo después según presupuesto y tipo de uso.

Fuente
Imagen: androidayuda.com

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