Prohibición de móviles en colegios: qué dice realmente la ciencia

Europa endurece el veto al móvil en las aulas, pero la ciencia advierte que su impacto real sigue siendo dudoso.

by Felice Galluccio
Prohibición de móviles en colegios: qué dice realmente la ciencia

La prohibición de móviles en los colegios ha pasado de ser un tema de conversación entre profesores a convertirse en política oficial en buena parte de Europa. Francia acaba de dar el paso más contundente al ampliar el veto a todos los centros de secundaria, y en España varias comunidades autónomas como Extremadura, Murcia o Castilla-La Mancha han apretado todavía más las tuercas. La medida gusta a la gente, eso está claro, pero los estudios científicos pintan un cuadro bastante más complicado de lo que dan a entender los titulares.

Francia y España, dos formas distintas de poner límites

El gobierno francés ha subido la apuesta contra los dispositivos en las aulas. La nueva normativa afecta a unos 3.700 institutos y cerca de dos millones de estudiantes, que ya no podrán tocar el teléfono en ningún momento de la jornada, ni siquiera en el recreo. Emmanuel Macron defendió la decisión durante una visita a un centro de Mende, donde contó que hasta en las reuniones del Consejo de Ministros piden dejar los móviles fuera. “Con los móviles, uno no se socializa de la misma manera”, dijo, insistiendo en que la idea es favorecer la concentración de los jóvenes.

En Extremadura han llegado incluso más lejos. La Instrucción 6/2026, firmada el pasado 20 de agosto, prohíbe usar y hasta mostrar móviles, relojes inteligentes y aparatos parecidos durante toda la jornada, desde Infantil hasta Formación Profesional. Los dispositivos tienen que estar apagados y guardados, y solo se admiten excepciones por salud, discapacidad o emergencias. Murcia, Castilla-La Mancha y Galicia llevan años con políticas parecidas, y la Unesco cuenta 114 sistemas educativos con vetos nacionales, el 58% del total.

Qué dice de verdad la evidencia científica

Aquí es donde la cosa se complica. Un estudio de la Universidad de Birmingham, publicado en The Lancet Regional Health – Europe, siguió a 1.227 alumnos de 30 institutos ingleses y no halló diferencias reales en salud mental, ansiedad, sueño o rendimiento entre los centros que prohibían el móvil y los que no. El proyecto SMART Schools reveló un detalle curioso: los chavales de los centros restrictivos usaban el teléfono unos 40 minutos menos en horario lectivo, pero el consumo total de pantallas a lo largo del día era casi idéntico, entre cuatro y seis horas. El rato que no gastaban en clase lo recuperaban al salir.

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Los datos españoles apuntan en otra dirección. La Universitat de València analizó las prohibiciones en Castilla-La Mancha y Galicia y encontró una bajada del acoso escolar de entre el 15% y el 18% entre los alumnos de 12 a 14 años, además de mejores resultados PISA en Galicia. Murcia, por su parte, reportó una caída del 27,42% en el ciberacoso tras el primer curso sin móviles, aunque ese dato no ha pasado por una evaluación independiente.

¿Por qué esa diferencia? Los expertos lo explican fácil: cada estudio mide cosas distintas. El inglés se fija en la salud mental, los españoles en la convivencia. Un móvil apagado en el aula reduce el acoso que se ejerce ahí, pero no cambia las horas de TikTok de madrugada. El informe del comité de 50 expertos del Ministerio de Juventud e Infancia, de diciembre de 2024, propone un punto medio: restringir los aparatos, sí, pero también reforzar la competencia digital del alumnado. Sin esa segunda pata, la evidencia avisa de que habrá menos móviles en el pasillo, pero la misma adolescencia pegada a las pantallas por la noche.

Fuente
Imagen: androidayuda.com

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