MasOrange ha dado un paso que muchos venían esperando en el camino hacia el 6G, con una prueba real en la banda de 6 GHz junto a Ericsson. No es un despliegue comercial ni nada que vaya a notarse mañana en el móvil, sino una validación técnica de equipos y espectro. Esa frecuencia se perfila como uno de los pilares de la sexta generación de telefonía móvil, con ese equilibrio entre cobertura y capacidad que recuerda al que en su día impulsó el 5G Ultra Capacity.
Por qué la banda de 6 GHz importa tanto
En Europa la mitad inferior de esta banda va destinada al wifi, pero la parte superior, entre 6.425 y 7.125 MHz, apunta a los despliegues móviles. En España todavía no está licenciada. El Radio Spectrum Policy Group de la Comisión Europea sigue trabajando en las condiciones armonizadas, con la vista puesta en el año 2027. Mientras esa parte burocrática avanza, operadores como MasOrange ya están probando el potencial de la frecuencia en entornos reales, sin esperar a tenerlo todo cerrado.
El 6G, cuyo lanzamiento se estima para el 2030, va a necesitar una infraestructura completamente nueva. Y ahí entran las antenas. Las actuales de 5G usan configuraciones de 64 transmisores y receptores. En estas pruebas se ha dado el salto a sistemas 256TR, cuatro veces más elementos radiantes. Eso permite enfocar la señal con mucha más precisión, ampliando el alcance y bajando el consumo. También se ha ensayado el beamforming, la técnica que dirige el haz de datos hacia cada usuario en movimiento.
Antenas más listas y redes que perciben
Según la compañía, esta combinación multiplicará por cuatro la capacidad de cada nodo móvil. Ojo, no significa que la velocidad de cada persona se cuadruplique, sino que la red podrá atender a muchos más usuarios a la vez sin saturarse. Algo vital en sitios de alta demanda como estadios o conciertos, y todavía más pensando en el tráfico que van a generar la inteligencia artificial y el vídeo en alta definición.
Otra de las piezas curiosas es el ISAC, la integración de comunicación y sensorización. La idea es usar las propias señales de radio para detectar objetos, personas o vehículos sin cámaras. Puertos, fábricas, monitorización industrial, gemelos digitales de ciudades o movilidad autónoma son algunos de los escenarios donde encajaría. Las redes, dice MasOrange, no solo comunicarán, también podrán percibir lo que ocurre alrededor. El estándar sigue en desarrollo y las frecuencias definitivas aún no están asignadas, pero esta prueba con Ericsson deja claro que la carrera hacia el 6G ya está en marcha.
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Imagen: androidayuda.com
