Malware en las pantallas del coche: eso es lo que ha destapado un equipo de investigadores de la firma de seguridad Kaspersky, que ha puesto el foco en una campaña bastante peculiar. Hablamos del primer caso documentado de código dañino pensado a propósito para colarse en las pantallas inteligentes que llevan tantos coches modernos, esos sistemas que sirven para el entretenimiento y para controlar medio vehículo. Y lo curioso es cómo entra, porque no es el camino habitual.
Cómo se cuela el malware en el coche
La forma de meterse dentro es más retorcida de lo normal. Los atacantes no fuerzan nada por la fuerza bruta ni piden al conductor que instale una app rara. Lo que hacen es aprovechar el propio mecanismo de actualización del dispositivo, ese que en teoría debería servir para mejorar el sistema y cerrar agujeros de seguridad. Justo por ahí meten el virus, y lo hacen de manera silenciosa. El conductor no nota nada extraño mientras conduce, ni una alerta ni un comportamiento raro que le haga sospechar. Todo ocurre por debajo, en la parte que nadie mira nunca.
Esta técnica es especialmente traicionera porque las actualizaciones son algo que todos damos por bueno. Cuando un aparato dice que va a actualizarse, lo normal es dejarlo hacer. Y en eso confían los que están detrás del ataque.
La conexión con BadBox y lo que dice Kaspersky
Detrás de todo esto aparece un nombre ya conocido en el mundo de la seguridad, BadBox. La cara oculta de esta campaña tiene un vínculo con esa familia de amenazas, que ya había dado bastante que hablar por afectar a dispositivos con Android de gama baja, sobre todo aparatos fabricados sin demasiado control de calidad ni verificación. Ahora ese mismo tipo de estructura salta a las pantallas multimedia del coche, un terreno que hasta ahora parecía a salvo.
Desde Kaspersky han querido dejar claro que se trata de un hallazgo pionero. Es la primera vez que se ve algo así apuntando de forma tan directa a los sistemas de entretenimiento del automóvil. El aviso llega en un momento en el que los coches son cada vez más un ordenador con ruedas, con conexiones permanentes y pantallas que gestionan navegación, música, llamadas y hasta funciones del propio vehículo. Cuantas más cosas dependen de ese sistema, mayor es el interés de quienes buscan sacar tajada de una vulnerabilidad como esta.
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Imagen: androidayuda.com
